Sólo faltan dos semanas para la hora de la verdad en el inicio de la eliminatoria mundialista de nuestra selección ante El Salvador.
Las realidades del fútbol panameño y salvadoreño son distintas. Si bien, los nacionales pasan por su mejor momento, quizás el mejor de su historia, nuestra situación interna, en lo futbolístico, es algo preocupante.
A contra cara, la situación del rival centroamericano es sumamente auspiciosa puertas para adentro, pero su nivel no llama la atención de los mercados internacionales.
Panamá.
La generación de jugadores que tiene el país es, definitivamente, prominente.
Estos talentos le están aportando un fútbol distinto al seleccionado, con un juego que tiene matices europeas y sudamericanas.
El técnico tricolor es un hombre de experiencia en eliminatorias y su palmarés demuestra que tiene la capacidad necesaria para guiar a la "roja" a su primera Copa del Mundo.
No obstante, nuestro fútbol adolece por todos lados. La falta de clubes organizados, una liga que intenta hacer el trabajo, que debería realizar la federación: profesionalizar el deporte; la carencia de público que respalde a las instituciones y la insipiente ayuda del gobierno tienen al país herido de muerte.
El ejemplo de nuestra triste realidad es que estamos por enfrentar una eliminatoria en un estadio de béisbol. Algo impensado en los países que tiene al fútbol como deporte nacional.
Si bien en un futuro, esta situación cambiará por la alta inversión que se está haciendo desde el gobierno nacional, la imagen que dejamos al mundo, es la de un país con una pobreza futbolística extrema.
El Salvador.
La situación cuscatleca es distinta. Cuentan con una liga profesional, que, incluso, ha acogido a muchos panameños, su infraestructura cuenta con un total de 12 canchas, la historia dice que ha participado en dos Mundiales y su técnico es un hombre que tiene gran experiencia, en su etapa de jugador y como técnico.
Sin embargo, el roce internacional de sus jugadores es bastante pobre, solamente poseen uno destacado en una liga de nivel intermedio, como el torneo costarricense.
Cara a cara.
Al sonar el silbato, todo lo anterior queda de lado. Y la realidad indica, que si el talento impera, Panamá debe pasar sin problemas.
Aunque el hecho de que los "azules" tengan a la mayoría de hombres en su país, los ha consolidado como equipo.
Conclusión.
A priori, en este partido virtual, el empate prevalece. Cuando se enfrenten, el onceno que imponga sus virtudes es quien saldrá airoso.
En el engramado, el equipo de "Guima" es mejor hombre por hombre, pero a no olvidar, que el fútbol es un deporte de conjunto. Precisamente, ese es el gran déficit de Panamá y donde el rival se hace fuerte.