“Marca y precisión” era lo que pedía el técnico Hernán “El Bolillo” Gómez durante los entrenamientos, pero eso fue lo que no aplicó bien la Roja ante Perú, anoche, en el estadio Nacional de Lima.
Panamá cayó 3-0 en un partido que generó más dudas e interrogantes, que respuestas, principalmente en la defensa panameña, que tuvo fallas en el balón aéreo.
Jossiel Núñez tuvo un buen primer tiempo, pero en el complemento desapareció y, con él, el mediocampo de Panamá que tuvo en el juvenil Francisco Narbón y en el placino, a los jugadores más rescatables del duelo en el que el portero Óscar McFarlane no tuvo culpa en los goles.
La historia se repite en espiral, en los últimos cinco minutos de cada tiempo, Panamá, por lo general, recibe goles; anoche, no fue la excepción.
Dos tantos de cabeza de Carlos Ascue (43 y 90 minutos) lo comprueban. La otra diana de los incas fue al minuto 80, cuando Christian Ramos aprovechó la lentitud de la zaga istmeña para clavarla a un costado de la meta de McFarlane.
Panamá tuvo dos claras opciones de convertir: la primera (min. 52) fue por intermedio de Alfredo Stephens, quien falló un mano a mano con el arquero Pedro Gallese.
A Harold Cummings, por su parte, el meta inca le detuvo un penal (82’).
El mismo Cummings pidió disculpa a la afición.
“Es un equipo de Liga, de jóvenes. Hay algunos jugadores que me gustaron, que tienen personalidad”, dijo el técnico “El Bolillo” Gómez, tras la derrota.
El timonel afirmó que este partido “no es para juzgar a nadie, estamos armando (un equipo) para comenzar. Hay que creer”, fueron las palabras del colombiano.