La poesía es un juguete; una hora que pasa entre el sentir y el pensar; una voz chiquita que susurra cosas; una mano que dibuja sílabas al viento; una línea que se alarga para dibujarle vestidos al paisaje; un sombrero para que al sol no le ciegue mucho la luz de la luna; es la tinta para dibujarles colores a las sombras; una gota de agua que sabe más que la lluvia; una letra que se sabe de memoria el alfabeto y el diccionario. Es una mirada que aprecia la belleza en voz baja, su perfume es de aire y en el aire danza la metáfora y el símil para decir el verso como si fuera la primera vez que una voz pronunciara una palabra. He leído que la poesía es “rapto, frenesí, ímpetu, conciencia estética…”, pero también puede ser hija de un pensamiento sencillo, de un arrobamiento sentido. Este juntar palabras para arrebatarles al tiempo y al amor la miel y el vuelo de las abejas es un oficio de esforzada artesanía. Ejercicio, más que de solitarios empedernidos, de seres solidarios que eligen de lo cotidiano objetos y situaciones que brillan por el asombro. De eso nos habla un poemario, de rosas y ríos, en el que lo personal se vuelve anécdota y lo íntimo se torna desvelamiento. Es un rosario emocionado de una vida que ha discurrido sin pausa, pero sin prisa por los tiempos del amor, y que se vuelve esencia del amor en cualquier calenda. Quien escribe, lo hace con las teclas del dolor, porque sabe de averías, pero también junta y separa palabras con la barra espaciadora de la esperanza, a veces a pesar del delete. El lenguaje se deshilvana de manera lúdica, juega con los significados, crea nuevas cifras, explora en la musicalidad de las rimas. A veces exhala un sublimado erotismo con la honradez, que se merece la temática. Cabe el amor, cabe la denuncia como forma suprema del amor al prójimo, pues no está completo un poemario que quiere plasmar la belleza, la persistencia y la movilidad que se obliga a expresar. Un poema también guarda lugar para el silencio. La poesía ha nacido para contemplar desde la fantasía la realidad y como en un cruce de miradas explora imágenes, significados, interrogaciones, dudas y certezas, porque sabe que el deber de la poesía es tocar el cielo con una mano hecha de lluvia y de camino.
Poesía con Eñe
La poesía ha nacido para contemplar desde la fantasía la realidad y como en un cruce de miradas explora imágenes, significados...