Acostumbrado a tratar el más nimio asunto como una cuestión de Estado, el barcelonismo abrió después del partido de Liga de Campeones ante el Werder Bremen (0-2) un nuevo debate gracias al regreso de Leo Messi al equipo: ¿debe seguir jugando Giuly como extremo derecho o bien el argentino merece ser titular ya?
Después de obtener el permiso de la UEFA para jugar la Liga de Campeones, Messi dispuso de media hora de juego y la aprovechó para justificar toda la expectación que ha levantado su caso. Intervino poco, pero bien: un remate desviado, un túnel que acabó en un penalti forzado que sirvió para sentenciar el partido.
Tanto se había repetido su nombre, tanto se había hablado de Messi, que buena parte de la afición del Barca ya le quiere ver como titular.
No importa que Frank Rijkaard quiera dar continuidad al bloque del año pasado, poco importa que Messi tenga 18 años. El argentino ya ha calado hondo y el entorno quiere verle en acción.
Faltará por ver, eso sí, hasta qué punto Rijkaard se deja llevar por los comentarios de los analistas y se decide a apostar fuerte por Messi, o bien templar los ánimos, pedir calma, relativizar el asunto y dosificar al joven.