La policía japonesa arrestó ayer sábado a un británico de 43 años por intentar vender entradas para la Copa del Mundo de fútbol en el mercado negro, en lo que parecer ser el primer incidente de ese tipo en el torneo.
Un funcionario de la policía en las oficinas de seguridad de la Copa del Mundo en Tokio, dijo que el hombre, que se identificó como un comerciante de joyas, fue sorprendido cuando trataba de vender un boleto para el partido Camerún-Irlanda en la ciudad de Niigata.
“Creemos de hecho que es el primer caso de reventa de entradas”, dijo el funcionario.
La Copa del Mundo del 2002, la primera que se realiza en Asia y la primera organizada por dos países, se inició el viernes en Seúl.
El hombre detenido, que no portaba identificación, había vendido al menos un boleto a otra persona en 20.000 yenes (162 dólares) antes de ser detenido cerca de la puerta sur del estadio de Niigata.
“No sabemos cómo entró”, dijo el funcionario de la policía. “Pero no esperamos muchos casos tan cerca de los estadios”.
Los estadios mundialistas en Japón están rodeados por un doble cordón de seguridad, que evita que las personas sin identificación se puedan acercar a las instalaciones.
“El británico arrestado será procesado de acuerdo con la ley japonesa”, explicó el funcionario.