“Toda negativa a una discusión implica una presunción de infalibilidad” J.S. Mill
Me encuentro con Tito Piedra y me reclama: ¿Por qué nunca escribes sobre política? Tás loco, le digo, ¿cómo voy a escribir sobre algo de lo que no sé ni pepino? Suelta una risotada. Me recuerda que una vez blofeé que había leído El Tratado Político de Spinoza; el Ensayo sobre el gobierno civil, de Locke; El político y el científico, de Max Weber; El manifiesto comunista, de Marx y Engels; La rebelión de las masas, de Ortega y Gasset; La política, de Aristóteles; La desobediencia civil, de Thoreau; Los derechos del hombre, de Thomas Paine; La libertad, de John S. Mills y una sarta de libros que me ufanaba haber asimilado y que consideraba que los aspirantes a puestos políticos, al menos los diputados y presidentes deberían haber leído. Cuando cogió aire después de recitar la lista inmortal conclavó: recuerdo que lo menos que exigías era que leyeran Política para Amador, de Savater, para que comprendieran lo mínimo sin calambres.
Me despedí de Tito. Le dije que tenía que alimentar mis lagartijas y pagar la mensualidad en la casa de empeño “Scrooge” para sacarle brillo a mi antigua hebilla de oro.
Cuando estuve a solas, mientras me rascaba el codo, pensé: cualquiera me diría hoy: ¿para qué demonios quiere un político saber algo más que “su partido no es sino un cazador de cargos”? (esto no lo digo yo sino Weber). Algunos se jactan y otros son acusados de ser de izquierda, asimismo se les acusa o se les premia con catalogarlos de derechas. ¿Sabrán realmente lo que son? “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”, cito a Ortega y Gasset. Y los políticos tan campantes. Medité: para matar a un político debo convencerlo de que: “el hombre es rico según el número de cosas de que pueda prescindir”. Sus carcajadas se oirían hasta en la tumba del que inventó el esperanto. ¿Para quién escribió eso Thoreau?
¿Sabes qué me puse de tarea? Leer la Constitución, mi Constitución. Me enteré de que es buena. De que no la respetamos es otra vaina. De todas maneras, “una Constitución es algo que antecede al gobierno. El gobierno no es sino la criatura de la Constitución.” Que intente Paine hacer entender esto a los políticos chanchupostmodernistas?