En nuestro país la política y el deporte siempre han ido de la mano, ya que la “Carta Olímpica” obliga a todo Gobierno de turno a apoyar económicamente a las disciplinas que nos representen oficialmente en cada torneo, en donde podemos mencionar el Ciclo Olímpico.
En Panamá se han puesto de moda, que los políticos encabecen las presidencias de Federaciones y de Ligas Deportivas, pero muchos no tienen tiempo para dedicarle al deporte que representan. Tal es el caso, en las pasadas elecciones , que para sacar a los candidatos en los diferentes partidos políticos y sin mencionar que para el 2009, será el año electoral.
Pero no son todos los políticos que se dedican en su proselitismo y olvidan lo deportivo, ya que muchos delegan funciones pero por lo general, la mayoría no lo hace y el deporte se queda en segundo plano hasta los resultados de las votaciones.
Han pasado magníficos personajes gubernamentales como dirigentes, pero también malos y oportunistas. Las planas de los tabloides, grabaciones, flashes y las cintas en TV son un medio de divulgación que aprovechan para promoverse como personajes públicos y continuar con sus labores buenas o malas.
El deporte necesita de buenos dirigentes, ya sean políticos, empresarios o profesionales, para seguir estimulando al deportista y continuar con los triunfos y el orgullo de ser panameño.