Cuando decidimos hacer un cambio en nuestro estilo de vida es primordial poner metas. De esta manera es mucho más fácil poder trazar nuestro camino de donde estamos hacia donde queremos ir.
Las metas las debemos dividir en 3 fases: corto, mediano y largo plazos.
Las metas a corto plazo incluyen, tener una buena alimentación un día a la vez, que no se te peguen las sábanas para hacer cardio en las mañanas de ser posible, cocinar tus “meals” de la semana un domingo, aunque te dé pereza, entre muchas otras cosas. ¡Las metas a corto plazo son un incentivo diario!
Con este tipo de meta tu fuerza de voluntad se solidificará gracias al hecho de que puedes realizar diariamente tus logros y así verás tu meta final un poco más cerca.
Luego, tus metas a mediano plazo ya tienden a ser más distantes, están como a 3 semanas o un mes del día inicial en que te la propones. Tu mente quiere ver cambios, pero hay que ser pacientes, y tu mente se impacienta cuando pasa una semana y no ves nada.
Por ejemplo, metas a mediano plazo pueden ser bajar unas libras de peso, dejar de tomar sodas, iniciar una nueva actividad física, tomar más agua, entre otras.
Todos estos cambios o inicios de prácticas son claves, ya que vas a sentir los cambios en un mes, porque solo un día no basta para poder ver resultados.
Tus metas a largo plazo ya son mucho más distantes y tu mente va a querer abonar ese camino que te has trazado con metas a corto y mediano plazos.
Fuerza de voluntad y confiar en el proceso de cambios van a ser necesarios para cumplir lo que te propones. Tus prendas de ropa (como hablamos en el artículo anterior) y medidas pueden ser un buen punto de referencia. Y cuando confías en el proceso y pasen seis meses y veas alguna foto de cuando iniciaste y al punto que has llegado, tu fuerza de voluntad y confianza van a incrementarse para seguir avanzando.
Ahora, es de suma importancia no compararnos con nadie, y más cuando nos ponemos metas. No tenemos el mismo estilo de vida o metas que otras personas. He ahí el secreto de ir creando una mejor autoestima durante este proceso.
A la luz del día están miles de fotos en redes sociales de mujeres espectaculares, y podemos llegar a preguntarnos ¿por qué no estoy como ella?
Ahora, no hay ningún problema con admirar a otras personas, el problema está cuando miramos con ojos de comparación. Hay que entender que la mayoría del contenido del mundo “fitness” y de estas personas pioneras del mercado viven de esto, de nada vale compararnos, en muchas ocasiones lo que esto puede lograr es bajarnos la autoestima y desanimarnos.
Nosotras, que somos mujeres, que tenemos horarios y trabajos fuera del mundo “fitness”, debemos ponernos metas realistas y verdaderamente importantes como por ejemplo: estar más saludables en general y así poder tener más energía, entre otras cosas; metas como reducir una o dos tallas de pantalón viene con los cambios del estilo de vida.
En mi caso, al inicio de mi camino en el mundo del “fitness” y la cocina saludable mi meta era sentirme mejor por medio de la alimentación y la actividad física. Comía y entrenaba para esa meta en específico.
Hoy en día mis metas han cambiado, quiero aumentar mi masa muscular, perder grasa y tener más fuerza, todo esto para tener un mejor físico en general (lo veo como un reto) y porque practico un deporte en el cual quiero mejorar, y el paso a seguir está en tener más explosividad y fuerza, y eso requiere de un cambio en mi entrenamiento.
Así mismo como mis prioridades cambiaron también ustedes deben evaluar sus metas y logros cada cierto tiempo para modificar a donde quieren llegar o simplemente mantenerse en el lugar al cual han llegado.
Pon metas a corto, mediano y largo plazos para tener resultados realistas. Y recuerda, nunca te compares y confía en el proceso.
Una vez cumplidas tus metas te invito a que me cuentes tus experiencias en mi cuenta de Instagram @rivcaz o en @fitseed.