Deportes

Popov listo para su tercer doblete olímpico


Alexander Popov, el hombre más rápido del mundo sobre agua y a la sazón leyenda viva del deporte de la natación, está listo para alcanzar su tercer "doblete" olímpico, en los 50 y 100 metros libre de los Juegos de Sydney.
Popov, apodado el "Cohete ruso", guarda ya en sus vitrinas las medallas de oro de las distancias más cortas de las pruebas de natación en Barcelona"92 y Atlanta"96.En estas dos sedes Popov forjó su leyenda olímpica.Nadie pudo entonces con el zar de la velocidad de la década de los 90, y a tenor de los resultados conseguidos por Popov en sus últimas comparecencias tampoco tendrá rival en la pileta de Sydney.
El nadador ruso, de 29 años, puso en acción sus 2 metros de estatura y 90 kilogramos de esqueleto óseo y muscular el pasado 27 de agosto en el Gran Premio de Melbourne, para demostrar que sigue siendo el número uno.Ni siquiera se vio en la necesidad de bajar de 22 segundos en los 50 metros para derrotar a sus más directos rivales para Sydney.
El australiano Michael Klim, el más significativo nadador de los aspirantes a derrotar a Popov, se llevó un duro revés al tocar la pared.Popov, como un cohete humano, lo hizo en primer lugar y con pólvora suficiente para haber rebajado su marca (22.34 segundos).En los 100 metros libre, al día siguiente, volvió a ganar con 49.59 segundos.
Ver nadar a Popov sin duda impresiona.Potencia y técnica al servicio de la aceleración acuática.El atleta ruso nacido en Sverdlovak, región de los Urales, describió él mismo cuál era su fórmula para tales hazañas: entrenamientos de 6 horas diarias, con 80 ó 90 kilómetros a la semana.Mucho más cantidad de entrenamiento que el resto de velocistas.
Popov, sin embargo, no descubrió sus cualidades como nadador hasta los 11 años.Cuando tenía 8 aún practicaba otros deportes en la escuela hasta que se decidió por comenzar a entrenarse en la piscina.
A los 14 años, en 1990, Popov se proclamó campeón júnior de su país en estilo libre.Su talento era enorme y de ello se percató el afamado técnico Gennadi Touretski, quien dio forma a nadadores ilustres como el estadounidense Mark Spitz.
El verdadero espaldarazo internacional para Popov llegó en los Juegos de Barcelona.En la pileta de Montjuic el nadador ruso dejó en un segundo plano a nadadores consagrados, como Matt Biondi, Jager, Borges o Caron.Con la frialdad propia de un hombre nacido entre el frío intenso de los Urales se impuso en 50 y 100 metros libre.
Su figura deportiva se agigantó en Atlanta"96, al conseguir dos nuevos oros en sus distancias preferidas.Pero en pleno éxito Popov vivió la experiencia más amarga de su vida.
El nadador disfrutaba de sus vacaciones en Moscú.La noche del 24 de agosto, tras una fiesta de cumpleaños con un grupo de amigos, Alexander Popov quiso comprar una sandía y comenzó a discutir su precio con el vendedor.La cuestión, en principio insignificante, degeneró en una reyerta.Popov fue apuñalado de gravedad en el estómago y resultó con heridas de diversa consideración en los riñones y pulmones.
Una operación de tres horas salvó la vida al mejor nadador del momento.La consternación en toda Rusia fue descomunal tras comprobar que el mejor atleta ruso era brutalmente agredido, lo que le pudo incluso costar la vida.
Después de 45 días de convalecencia Alexander decidió volver a Australia, a Camberra, ciudad en donde fijó su residencia y retomó los entrenamientos en el Instituto Australiano de Deportes de la capital australiana.
Popov ejerce como un australiano más, pese a sentirse profundamente ruso.Quizá la proximidad entre Camberra y Sydney, así como el excelente momento de forma por el que atraviesa, le proporcionen al nadador ruso la posibilidad de aumentar una leyenda olímpica, que va camino de convertirse en mito irrepetible del deporte de la natación.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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