En las esquinas de nuestros barrios populares, la gente aún no comprende cómo el sueño de ir a Sudáfrica 2010 se nos fue como el agua del río se va al mar.
Por amor a nuestro fútbol, tenemos que empezar a trabajar desde ya y mirar hacia el futuro, sin olvidar este trago amargo que nos atormenta.
Por amor a nuestro fútbol, debemos analizar cada uno de los errores cometidos para que esta trágica historia no vuelva a repetirse.
Por amor a nuestro fútbol, Alexandre Guimaraes debe perderse y no volver a pisar más esta tierra.
Por amor a nuestro fútbol, Ariel Alberto Alvarado, presidente de la FEPAFUT, debe renunciar de una buena vez. No puede ser que este sea el único país donde un fracaso de esta magnitud se premia con dejar al presidente de la federación en su puesto. Si de verás ama al fútbol, Alvarado tiene que irse y llevarse consigo al mal recordado Guimaraes, por amor al fútbol.