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Por cosas como esta

Yo no podría ser así, despreocupada y poco importa, pero admiro a los que son capaces de hacerlo. Esa capacidad de adaptación... El doblarse ante la adversidad con una sonrisa sin quebrarse es algo que les admiro.


Por cosas como esta es que amo Panamá. Noticias como ésta son las que me reconcilian con la gente. Con los panameñitos vida mía, no con todos obviamente, no generalicemos. Pero la forma de ver la vida de una buena parte de la población es fascinante. No sé si los entiendo, pero definitivamente los envidio. Yo no podría ser así, despreocupada y poco importa, pero admiro a los que son capaces de hacerlo.

Pueden ustedes seguir enzarzados en los enredos de corrupción, dimes y diretes y denuncias, que yo paso del tema, el que la hizo que la pague y no hay mucho más que decir, aparte de dejar que el órgano Judicial haga su trabajo. Porque la sobre exposición mediática y los comentarios de los todólogos al uso lo único que logran es tirar cortinas de humo y desviar atenciones.

No, a mí me encantan otro tipo de noticias, como la del túnel de la cárcel de Colón. Esa noticia sí merece la pena ser comentada. Es maravilloso. Es uno de los mejores indicativos de la mentalidad panameña. Y me encanta. ¿Hacemos un túnel para escapar? Qué va. ¡Nos doblamos el lomo trabajando para llegar adonde están las guiales!

Con dos cojones, entre la posible libertad y un polvo seguro, los tipos buscan el polvo. Al fin y al cabo, ¿para qué necesitas estar en la calle? Ahora tienes comida, agua, un techo que, bueno o malo, en muchos casos no es peor que el hacinamiento del cuarto de vecindad en el que has vivido toda tu vida. Tienes acceso a celulares, droga, guaro. Estás rodeado de colegas. Y encima tienes la ocasión de romancear con las mujeres que tienes a un tiro de túnel, ¿qué más se le puede pedir a la vida? Si la vida te da limones, pues los usas para ponérselos al seco.

Esa capacidad de adaptación, esa capacidad de asimilación de los golpes, esa resiliencia. El doblarse ante la adversidad con una sonrisa sin quebrarse es algo que les admiro. Y luego ponen la música a todo volumen, abren una fría y aquí paz y después gloria.

El país se les está cayendo encima. Las infraestructuras son una mierda. Las carreteras están pidiendo a gritos una capa de asfalto. El agua corriente es una leyenda urbana en muchas partes del istmo. La educación tiene una calidad miserable. La sanidad renquea. La justicia más. La inversión en cultura es anecdótica. Sus hijos nacen sin muchas esperanzas y sin muchas expectativas. Y reproducirán el mismo ciclo de pobreza y dependencia de papá Estado, pero ellos están en la trena y ¿qué pueden hacer aparte de tratar de llevarlo lo mejor posible?

Los que suponen estar por encima, los que presumen saber qué es lo que le conviene al país siguen llenándose la boca de pura paja, y al final todo se resume en que la resocialización en la cárcel es nula, la ignorancia y la dependencia se perpetúan y los gobiernos se suceden sin que nadie trate los problemas de raíz.

Me imagino las conversaciones entre ellos mientras hacían el túnel y me digo que la escena es digna de una obra de teatro. La lucha por la independencia se hubiera ido por el desagüe si los españoles y los colombianos hubieran separado a los hombres de las mujeres, en lugar de pelear por la libertad, todos los panameños a una se hubieran puesto a buscar la manera de llegar hasta la trinchera. Es glorioso.

Y al fin y al cabo, me pregunto yo, ¿para qué nos estresamos tanto todos? Si en cien años todos estaremos calvos. Cojamos y olvidemos.


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962373
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América