Hace un par de años, en nuestra condición de secretario de la Junta Directiva del Comité del Salón de la Fama de la Hípica Panameña, propusimos el nombre de Víctor Tejada como candidato idóneo para pasar a la inmortalidad. Enseguida el profesor Daniel González, también es miembro, secundó nuestra idea y no hubo que debatir mucho para que la inducción de este maestro de la fusta fuera admitida por unanimidad.
Víctor Tejada es de esos jinetes que pertenecen a la época de oro de la hípica panameña en la que sobre la pista se avistaban equinos de extraordinario nivel competitivo y sobre sus lomos cabalgaban “hombres hechos y derechos” que se hacían respetar por su inteligencia y habilidad y no por acciones temerarias.
Apodado por la afición como “El Bimbo” y reconocido por propios y extraños como “El monstruo de la pista”, Víctor Tejada se hizo de fama durante la década del 60, toda la década de los años 70 y llegó hasta la mitad de los 80 del siglo pasado, cuando prácticamente no hubo carrera de importancia que se le escapara. Es así que terminó su campaña con 92 clásicos a su haber, incluyendo cuatro veces el Clásico Presidente. Fue jinete oficial de ejemplares principalísimos como El Mandamás, El Manut, Poquita Fe, El Cómico y Patilargo, entre otros.
Su calidad trascendió las fronteras nacionales y, justamente, sobre El Cómico y Patilargo ganó el Clásico del Caribe en 1981 y 1985, respectivamente, con lo que es de los pocos que ha ganado esta carrera en más de una oportunidad. Antes, en 1980, llegó segundo con Neblina.
En atención a lo anterior, en la reunión de medio año de la Confederación Hípica del Caribe, se anunció que será inducido al Salón de la Fama de la hípica caribeña. La decisión llega un tanto demorada, pero nunca es tarde cuando la dicha llega y la confederación se enaltece con esta decisión al darle el lugar que merece a Víctor Tejada, "El monstro de la pista".