Y tengamos en cuenta que, cuanto más gordo es el pez, más grande tiene normalmente la bocota, con lo que la muerte llega como zambombazo de meteorito interplanetario. Porque es muy difícil mantener el pico cerradito cuando por todos sitios te andan poniendo micrófonos cerca, ¿verdad? Cuando te encuentras delante de miles de personas ovacionándote y pidiéndote más, más, como si tus palabras fueran agua de vida y cáliz de salvación. Es difícil mantener el hociquillo cerradito. Ni siquiera recordando aquello de que en cavidad oral no ingresan dípteros de la familia Muscidae. En éstos últimos días hemos oído varios casos en los que podríamos decir, sin temor a equivocarnos que, los protagonistas, calladitos se hubieran visto más bonitos.
Hay personajes en el patio que parecen tener la lengua independiente, sin conexión con el cerebro, sin el filtro del raciocinio. Asustan las estulticias que son capaces de acumular. Se confían en los que les ríen las gracias, y han prescindido del esclavo que sin descanso debería ir pegado a su oído repitiéndoles aquello de: ‘recuerda que eres mortal’. Me imagino que es porque lo de los esclavos hoy en día está mal visto, pero ésta importante tarea debería haber sido mantenida, aunque se hubiera manumitido al encargado y ahora se le pagase en oro de buena ley, y tuviera seguro social. El mentado memento mori podríamos sustituirlo por ‘recuerda que no todos los que te aplauden te votan’, ‘recuerda que las legislaturas no son eternas’, ‘recuerda que en frío no todos los discursos suenan igual de bien’, ‘recuerda que los que te escuchan tienen cerebro y conocen el castellano’. Elijan la frase que prefieran, pero si recordasen una y la tuvieran siempre presente, posiblemente evitasen pasar por situaciones vergonzosas. Se librarían de tener que andar dando explicaciones, inventando excusas, pidiendo disculpas y se ahorrarían el andar por ahí con el puño en el pecho y entonando el mea culpa.
Si es que es muy sencillo, en serio. Basta con que no mientan. No exageren innecesariamente. No hablen de lo que no saben. No improvisen. Y no bromeen con hacer o mandar hacer cosas poco éticas o ilegales. Recuerden que no todo el mundo tiene el mismo sentido del humor que ustedes. Y recuerden también que tras de cualquier mata puede saltar la liebre. Hoy en día las cámaras y los micrófonos nos rodean, ya no son cosas del súper agente 86. No sabemos quién se sienta a comer detrás de nosotros, y caras vemos, teléfonos celulares grabando, no sabemos.
Son recomendaciones sencillitas ¿verdad? Incluso en los ciento cuarenta caracteres de un tuit podemos resumirlas: ‘La solución para que no te asoleen en las redes sociales es no hacer o decir nada que sea ilegal, estúpido o ridículo. Nunca. Simple, ¿no?” Pues aquí en Panamá parece que no son capaces ni siquiera de entender esa ínfima cantidad de palabras. Los políticos abren las fauces y sueltan por ellas cualquier cosa que se les pasa por la cabeza, hablan de agresiones, de becas increíbles, de sus contrincantes, de todo y de nada. Hablan, hablan y hablan. Incluso escriben en las redes sociales para mayor y mejor difusión. Sin pensar en las repercusiones de sus palabras. Ofreciéndonos a todos horas de ameno esparcimiento con sus estupideces. Y los pensantes no podemos por menos que elucubrar sobre la razón de tamaña tontería, ¿lo harán a propósito para disimular cosas más graves que pasan en lo escondido? ¿O simplemente es que son así de bocazas y estamos en manos de tarados inconscientes? Miedo me da cualquiera de las dos posibilidades.