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Por la Jarra de Plata


La 131 edición del Abierto Británico de golf que comienza mañana jueves de golf ofrece al próximo campeón el mismo trofeo desde 1873, una discreta Jarra de Plata, de no más de 50 centímetros de altura medida sin pedestal, que codician año tras año los mejores jugadores del mundo.
Cuando se organizó por primera vez el Abierto en Prestwick, en 1860, su ganador tan sólo aspiraba a abrocharse un cinturón de cuero rojo marroquí, con hebilla de plata e incrustaciones que le acreditaba como tal. Las reglas establecían que para que un jugador obtuviese ese cinto en propiedad debía vencer por tres veces consecutivas el torneo.
El primero en conseguirlo fue el joven Tom Morris en 1870, lo que abrió un debate interno en la organización que cambió algunas de las primeras bases del torneo, incluido el trofeo que iba a acreditar a partir de 1873 al campeón anual del Abierto.
La entrada en escena del Club Royal and Ancient de Sant Andrews y la Honorable Compañía de Golfistas de Edimburgo modificó los esquemas del torneo.
Las nuevas normas llevarían el Abierto también a suelo inglés, para establecer una rotación en las sedes y, asimismo, diseñar un nuevo trofeo en sustitución de la citada correa roja.
La famosa Jarra de Plata, que levantara en tres ocasiones el español Severiano Ballesteros (1979, 1984 y 1988) -este año ausente por renuncia- fue fabricada por la compañía Mackay Cunningham de Edimburgo y registrada oficialmente en 1873 para evitar plagios.
Ese mismo año fue entregada al ganador del Abierto, lo que ocurriría después de forma anual para convertirse, con el paso del tiempo, en el símbolo que distingue al jugador más destacado del planeta.
Tres meses después de que el estadounidense Bobby Jones ganase el Abierto disputado en St.Andrews en 1927, el Comité de Competición del Royal and Ancient decidió que en un futuro el trofeo original quedara siempre expuesto en las vitrinas de este club, para hacer entrega a los ganadores de una réplica de la jarra de plata para sus colecciones personales.
La jarra más famosa del golf es exhibida cada año en la sede que alberga el torneo, pero retorna a su lugar de origen como símbolo del prestigio y gloria que aguardan al golfista que logre alzarla el último día de competición
El estadounidense Tiger Woods que disputará el próximo jueves el Abierto Británico de golf, uno de los cuatro torneos de Grand Slam, señaló hoy que cada vez es "más difícil ganar un major", ya que los adversarios están cada vez mejor preparados.
"Los golfistas llegan cada vez mejor preparados a los torneos, y ello se demuestra en los resultados, que cada vez son más igualados. Cada vez es más difícil ganar un grande", dijo Woods, que participará en la primera jornada del Abierto británico junto al japonés Shigeki Maruyama, y del inglés Justin Rose.
Muirfield, ubicado a unos 50 kilómetros de Edimburgo (Escocia), acogerá por decimoquinta ocasión el Abierto Británico de golf, el torneo más prestigioso del mundo que ya ha visitado este campo escocés en los siglos XIX y XX.
A partir del próximo jueves, Muirfield abre sus puertas al siglo XXI, para convertirse en el único campo en donde se ha disputado el Abierto en las últimas tres centurias.
En el recorrido también escocés de St.Andrews se disputaron Británicos en el siglo XIX y XX, para cerrar el año 2000 con el triunfo de Tiger Woods. Muirfield es, simplemente, uno de los mejores campos del mundo. Es también la sede de la Honorable Compañía de Golfistas de Edimburgo y, por tanto, cuna del golf.
El campo es un par 71 de 7.034 yardas (6.429 metros), con un espeso "rough", calles estrechas y "bunkers" en forma de caverna -151 en todo el recorrido- tan típicos en los "links" británicos (al borde del mar y acomodado al terreno natural), que conforman un severo test de golf.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América