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Por qué la nostalgia se marchita

La verdad es que no importa de quién es la culpa; al final, igual terminamos todos envueltos en una vorágine de señalamientos y distanciamientos que hacen que Panamá pierda. La patria es de todos, y el problema nos afecta a todos.


E l poeta Ricardo Miró inmortalizó la nostalgia para muchos panameños quienes, desde una temprana edad, memorizaron las estrofas de su famoso poema. Sin duda, el poeta logró expresar fielmente el amor a la patria. Desafortunadamente, el poema de Ricardo Miró, romántico como es, no se apega a la realidad actual del país.

Así como muchos jóvenes, como yo, que salen del país para recibir una educación universitaria, yo he sentido esa nostalgia por la patria. Aunque sea por razones menos románticas que las del poema, siempre esperamos con ansias el fin del semestre para poder regresar a Panamá. Es un sentimiento que nos hace recordar los momentos felices y nos ayuda a apreciar lo bueno de Panamá; ver a nuestro país contrastado contra los problemas del resto del mundo ayuda a crear ese efecto.

La nostalgia y distancia hacen que uno se acuerde más de a----quellos recuerdos felices y es por eso que sucesos como los del 12 y 13 de febrero son tan desalentadores. Por un lado, se puede observar a un Panamá que pelea por ser reconocido y respetado en el mercado global, que lucha por ser considerado un país primer mundista. Un Panamá con un mercado inmobiliario que en los últimos años no para de sorprender; un país con el dólar, que por más que se haya devaluado le ha brindado una envidiable estabilidad al país; un país considerado internacionalmente como atractivo para vivir la jubilación; entre muchos otros reconocimientos.

 

Pero en medio de la lucha por mejorar la economía, el turismo y la industria, entre otros... el país se desborda de violencia y caos. La culpa no se la voy a dar al SUNTRACS, quien acusa al Gobierno y los poderes económicos de corrupción y "mafia". Tampoco al Gobierno, que acusa al SUNTRACS y otras organizaciones relacionadas de promover la violencia y el vandalismo. Mucho menos es culpa del pueblo, quien desaprueba los paros y protestas del SUNTRACS; o algunos politiqueros quienes ante cualquier confusión se lanzan como aves de rapiña buscando provecho propio, detrás de la máscara de paladines del indefenso...

La verdad es que no importa de quién es la culpa; al final, igual terminamos todos envueltos en una vorágine de señalamientos y distanciamientos que hacen que Panamá pierda. La patria es de todos, y el problema nos afecta a todos.

Paros como este afectan la economía, incrementan las tensiones internas y causan que cada grupo adopte una posición más defensiva desde la cual nadie logrará nada. A nivel internacional, el mundo percibe intranquilidad e inestabilidad en Panamá. Conflictos como estos ahuyentan la inversión extranjera; y proyectan una mayor semejanza con vecinos que tienen problemas más graves. Aun cuando los que apoyan este movimiento extremista son una minoría, las noticias en el extranjero proyectan un estado generalizado de violencia y vandalismo.

 

No culpo a ningún grupo específico, porque viendo los eventos desde lejos, lo que me preocupa no es quién es culpable; es la tristeza que me da recibir noticias de que Panamá se esté destruyendo a sí mismo; es la pena de que en mi patria todavía aflore tanta insensatez, manifestada en inmadurez política y social; es la pena al leer del sitio de internet del SUNTRACS sobre su "campaña del NO patriótico"; es la pena de que, al igual que el resto de Latinoamérica, a Panamá le falta mucho por crecer para que lleguemos a vivir con respeto por los derechos de los demás. Es la tristeza de que estos movimientos anarquistas afecten tanto a nuestro país; ante la ironía que sus acciones estén retrocediendo los avances que nos permitirían atender la deuda social del país.

Es así como "la nostalgia por la patria se marchita"...


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374096
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América