Llegamos a la conclusión de que era bueno hacer un cambio. Lleva 14 años en esta casa, ha sido el mejor defensa del mundo y lo ha dado todo por este club, pero lo mejor era que no renovara. Es lo mejor para él, para su imagen y para las relaciones entre todos nosotros.
Cuando llegamos, sabíamos que además de dar noticias buenas, teníamos que adoptar otras medidas menos populares. Pero esto sucede en todas las empresas, aunque aquí se confunde lo emocional con lo profesional. Sí y también lo analizamos. Desde el punto de vista político lo más fácil hubiera sido renovar a Del Bosque. Pero eso no es una buena decisión. La decisión correcta era un contrato a largo plazo como síntoma de reconocimiento o se hacía lo que hemos hecho. No hemos venido a perpetuarnos en el poder. Si nos hemos equivocado los socios tendrán que decirlo.