La semana pasada enfocamos en este espacio que la intención de obligar a los estudiantes de todas las escuelas del país a participar en los desfiles patrios, necesariamente no fortalecerá el sentimiento patriótico de estos.
Los desfiles, a nuestro modo de ver, no debieran ser la única celebración, sino parte de una variedad de festividades y acciones que deben producirse a diario y fortalecerse durante el llamado Mes de la Patria.
Debemos madurar y no dejarnos ofuscar por las reacciones oficiales, que no son más que eso, reacciones carentes de forma y de fondo, las cuales responden más a la demagogia que a un deseo genuino de producir transformaciones permanentes.
Es hora de que nos divorciemos de los prejuicios y que todos los problemas no los enfoquemos desde el punto de vista de las diferencias sociales, que si bien es cierto existen, no deben ser el medidor del patriotismo de unos, con respecto a los otros.
¡Claro! que se debe fortalecer el civismo y la conciencia nacional, pero eso no se logra marchando ni danzando, sino estudiando.