El derechista Alfonso Portillo asumirá hoy como nuevo presidente de Guatemala para los próximos cuatro años, en medio de gran expectativa de la población por un cambio para salir de la crisis económica y la vigilancia de la comunidad internacional.
Portillo, un abogado y economista de 48 años, llegará al poder gracias a un discurso populista y anti-oligárquico en el que prevaleció su promesa de gobernar para todos los guatemaltecos y remediar la crisis económica y la pobreza que afecta al 80% de los 11 millones de habitantes, de los cuales un 60% es indígena.
El futuro mandatario se convertirá en el primer presidente electo tras la firma de los Acuerdos de Paz, que en diciembre de 1996 pusieron fin a una guerra interna de 36 años que dejó más de 200.000 muertos o desaparecidos y millonarias pérdidas a la economía.
Portillo sustituirá al presidente Alvaro Arzú, del Partido de Avanzada Nacional (PAN, derecha), quien dejará el poder con la satisfacción de haber sido el hombre que condujo al país hacia la paz, aunque su gestión ha sido severamente criticada por diversos grupos al interior de la nación.
Portillo fue electo pese a que su partido, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG, derecha) ha sido seriamente cuestionado porque su secretario general y futuro diputado, el polémico general (r) Efraín Ríos Montt, es acusado de haber cometido graves violaciones a los derechos humanos durante su gobierno de facto (1982-83).
El futuro presidente guatemalteco también ha sido cuestionado moralmente porque hace 17 años dio muerte a dos hombres en México, durante un confuso incidente en el que el nuevo gobernante asegura que actuó en defensa propia y que no se sometió a los tribunales por temor a no recibir un juicio justo.
Portillo tendrá el difícil reto de lograr acuerdos con la poderosa empresa privada para impulsar medidas económicas que superen la crisis, que atribuyó al saliente mandatario.
Las tareas deberán buscar -en un plazo no mayor de 100 días según analistas económicos- crear confianza en los empresarios, atraer capital externo, lograr la estabilidad del quetzal (moneda nacional) y buscar la reducción de las tasas de interés que rondan el 22%.
Portillo también revisará el presupuesto nacional, de unos 2.820 millones de dólares, para reducir el déficit fiscal para este año (previsto en un 3,1%), mantener una baja inflación, que según el gobierno saliente fue de 4,9% en 1999, y procurar que la economía crezca más del 3,5% del año pasado.
Otro de los retos del nuevo gobernante será el de mejorar el sistema de justicia y acabar con la impunidad, que se hace evidente en caso del obispo Juan Gerardi, quien fue brutalmente asesinado a golpes el 26 de abril de 1998 y su crimen aún no ha sido esclarecido.
El traspaso de poderes guatemalteco está previsto para las 12H00 locales (18H00 GMT) en el Teatro Nacional Miguel Angel Asturias, nombre del único Premio Nobel de Literatura centroamericano, ubicado al sur de la capital.
Tras los actos formales, los seguidores del nuevo presidente podrán celebrar con música popular, en la periferia sur de la capital, y en horas de la noche Portillo y su gabinete participarán en un Té-Deum en la Catedral Metropolitana.
La transmisión de mando contará con la presencia de cinco presidentes: Miguel Angel Rodríguez (Costa Rica), Francisco Flores (El Salvador), Arnoldo Alemán (Nicaragua), Carlos Flores (Honduras), Mireya Moscoso (Panamá) y el primer ministro de Belice, Said Musa.
Además vendrá el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; los vicepresidentes de Argentina, Colombia, Perú y República Dominicana, los cancilleres Rosario Green (México) y José Vicente Rangel (Venezuela) así como el secretario de Estado para América Latina de Canadá.
La delegación de Estados Unidos estará encabezada por el gobernador Buddy MacKay, representante especial del presidente Bill Clinton para las Américas.
El resto de delegaciones serán encabezadas por funcionarios de menor rango o los embajadores acreditados en el país.