La Portugal de Cristiano Ronaldo enfila la tercera repesca seguida para un grande de campeonato de selecciones resignada por su falta de madurez y preocupada por los posibles rivales que le tocará para acceder al Mundial de Brasil.
Aunque matemáticamente aún es posible quedar primera -Rusia debe perder en Azerbaiyán y los lusitanos golear a Luxemburgo-, el resbalón ante Israel, que empató en el 85 después de un fallo del portero Rui Patrício, hizo añicos el discurso de los más optimistas, los que creían aún en el puesto directo a Brasil, entre ellos el propio Ronaldo.
El futbolista del Real Madrid, frustrado por el empate y el juego de la selección que capitanea, asumió anoche que al menos estaban "contentos" por haber sellado una repesca que hace meses estaba complicada y para la que quiere evitar a toda costa a la Francia de su colega de club Karim Benzema. "Hay muchos intereses alrededor", se limitó a decir con una medio sonrisa.
Tras los sufridos pases al Mundial de Sudáfrica de 2010 y al Europeo de 2012 -en los que despachó a Bosnia en la eliminatoria decisiva-, los lusitanos están cerca de reeditar otro todo o nada al firmar un tortuoso camino en el que dejaron grises resultados ante selecciones inferiores en el papel, como dos empates contra Israel o una igualada casera ante Irlanda del Norte.
A pesar de contar con un Ronaldo más líder y acertado en el aspecto goleador -sumó su primer hat-trickdespués de más 100 partidos con la selección el pasado septiembre en el heroico triunfo ante Irlanda del Norte-, el conjunto que dirige Paulo Bento halla grandes dificultades frente a equipos que se encierran y tiende a relajarse ante rivales menores.