Descifrar el nivel de emoción de Nicolás Ardito Barletta, se logra poniendo más atención al fondo de lo que dice que a la forma. Su hablar pausado y el tono de su voz - en ocasiones académico y en otras ceremonial- en nada reflejan la inmensa la alegría que transpira cuando se refiere al potencial de desarrollo que tiene Panamá y su deseo de que aprovechemos las oportunidades que nos están tocando las puertas.
El expresidente de la República decidió escribir un libro titulado “Estrategias para el Desarrollo Nacional”el cual, además de integrar algunas propuestas que hizo en la década del 70 a la nueva realidad, presenta cinco ejes que constituyen una especie de autopista, sobre la cual la sociedad panameña debe montarse para trascender su condición de país emergente y entrar a la ruta del anhelado Primer Mundo.

Desde la tranquilidad de su despacho privado, el también exvicepresidente del Banco Mundial, que una vez enamoró a los votantes panameños con el lema “ Dame tu voto y te daré trabajo”, conversó con Día D sobre su libro, sobre tácticas y estrategias para el desarrollo, pero sobre todo, cada vez que pudo mencionó una palabra que parece clave en su discurso: oportunidades.
¿Qué lo motivó a producir el libro Estrategias para el Desarrollo Nacional?

Durante 40 años he aportado muchas veces al concepto de la estrategia nacional para el desarrollo. Dirigí la preparación de la Estrategia Nacional para el Desarrollo de 1970 hasta el 80, y aquella visualizó muy bien el Panamá de hoy. Mucho de lo que dijimos allí se logró. Como tema de interés permanente para mí, he querido hacer un aporte en este momento para ayudar a crear consensos y ayudar a pensar en las oportunidades de Panamá en el mediano plazo, y en la primera parte del libro se enfocan los primeros 15 años y el tipo de desarrollo que Panamá puede obtener si nos aplicamos.
¿Cuáles son las bases de esa Estrategia para el Desarrollo Nacional?

Está basado en cinco grandes objetivos: crecimiento económico, desarrollo humano con exportaciones, desarrollo humano con inclusión social, integración nacional tomando en cuenta el aspecto espacial de Panamá para integrar mejor al país, desarrollo institucional para poder lograr todo lo anterior y el desarrollo cultural en el sentido de los valores humanos, de los valores de nuestra sociedad para permitirnos ser un mejor país, un mejor pueblo.
¿Existen las condiciones para alcanzar esos objetivos?
Como podrá ver son fáciles de aceptar, porque todos comprendemos que vale la pena lograrlo. Por otro lado, son integrales; no es nada más lo económico, incluye lo humano, lo social, lo territorial y alrededor de esos cinco objetivos, que son como una autopista con cinco carriles y si podemos caminar por cada uno de ellos, podremos lograr un mejor crecimiento para nuestro país y nuestro pueblo.
¿Se mantienen los mismos objetivos de hace 40 años? ¿Esto quiere decir que no se cumplió bien la tarea propuesta en ese entonces?
Muchas de las propuestas se hicieron y caracterizan al Panamá de hoy, y han logrado que Panamá esté en el lugar que ostenta ahora. No fueron todas ideas nuestras, fueron ideas que son lógicas para Panamá y fueron diferentes Gobiernos que las pusieron en práctica a través del tiempo. Por ejemplo, los puertos de contenedores que se plantearon en el 70 no se hicieron hasta la década de los 90, y así otras cosas. De lo que se trata, es de ayudarnos a que todos nos demos cuenta dónde están las oportunidades de Panamá que están disponibles para todos y que, al cerrar filas y al crear consensos, apliquemos nuestra atención a lograrlos porque eso nos beneficia a todos.
¿Hay ambiente para que se den esos consensos?
Creo que sí. Por ejemplo, el ejercicio de la concertación nacional que se hizo hace cinco años, apunta en esa dirección y en eso participaron 1,500 representantes de todos los sectores de nuestra sociedad, inclusive partidos políticos y mucho de lo que allí está es parecido a lo que yo planteo en mi libro, así que yo creo que sí hay ambiente. Es cuestión de informarnos mejor y enfocar la mirada. Lo que pasa es que normalmente somos muy operativos, nos enfocamos en el día a día y cada cual legítimamente está buscando lo propio, hacer su negocio, desarrollar su profesión, hacer su trabajo; pero conviene levantar la mirada y ver hacia dónde puede ir nuestro país y cómo desarrollándolo nos podemos beneficiar todos.
Esta estrategia está señalada entre 2011 y 2025, quedan 14 años.
¿Estamos a tiempo para cumplir con los objetivos?
Yo creo que sí. La oportunidad de Panamá nunca había sido mejor. Si el mundo se normaliza, que debe normalizarse, las oportunidades del país alrededor de su posición geográfica son inmensas y ya se ven con la ampliación del Canal, los puertos, las actividades marítimas, la Zona Libre creciendo, las telecomunicaciones, el centro bancario, el turismo, la logística de transporte en todas las direcciones. Todos podemos aprovecharlo esto para desarrollar a nuestro pueblo, y de eso es lo que se trata.
Inclinarnos tanto al sector servicio, ¿no es como tirar todas las manzanas en una canasta?
Recuerde que la economía ya es un 78% servicios, y el 80% de las exportaciones son servicios. El Canal, la Zona Libre, los puertos, el turismo las telecomunicaciones, la banca, los negocios marítimos, las empresas transnacionales que se están ubicando en Panamá, el transporte aéreo con la labor que ha hecho Copa. Lo que resalto es que la conectividad de Panamá es la que le da las oportunidades que debemos aprovechar plenamente. Eso ha estado allí desde siempre; por 500 años, los panameños siempre pensaron en aprovechar esa oportunidad, lo que hay que hacer es aplicar las tecnologías modernas en este mundo globalizado tomando en cuenta lo que el mundo necesita para desarrollar las oportunidades. Por eso hemos atraído tantas inversiones en los últimos años, pero Panamá necesita una economía más diversificada, porque si hablamos de crecimiento tenemos que ver dónde están las fuentes. Por ejemplo, el turismo es un servicio, pero no es solo de la región del Canal, es de todo el país; la agroexportación, en la que Panamá tiene oportunidades buenas; la industria, que puede ser un sistema más exportador; la construcción, que hemos visto cómo se ha desarrollado; la pesca, que por años ha sido un pilar extraordinario y la minería, con mucho cuidado, tomando en cuenta las necesidades ecológicas y ambientales. Como se puede ver, lo principal son los servicios y la posición geográfica, pero hay otras oportunidades que podemos seguir desarrollando .
¿Cómo hacer que aquellos que no están cerca del área canalera sientan que les toca algo de toda esta bonanza ?
En diferentes formas. Llevándoles la infraestructura, como caminos de acceso, electricidad, agua, comunicaciones e invirtiendo en su educación y preparación, ayudándolos a ser más productivos en la micro y pequeña empresa que caracteriza mucho a la economía interiorana, y a las comunidades indígenas con créditos, asistencia técnica, llevarles más información, pero sobre todo prepararlos más.
¿Cómo calificaría su libro:
filosófico, académico, práctico o una especie de hoja de ruta?
Yo creo que tiene un poco de todo. Ayuda a informar, a educar, a visualizar el potencial que tenemos y al mismo tiempo es una visión estratégica de la cual diferentes Gobiernos pueden derribar programas y planes para ponerlos en práctica.
¿Existen limitaciones para hacer realidad el desarrollo?
Creo que hay cinco. Ya mencioné la capacitación, después viene la infraestructura, que creo que este Gobierno lo ha reconocido como también lo comenzó a hacer el Gobierno pasado; la tercera limitación sería la institucionalidad, es decir, la seguridad jurídica, las políticas públicas y debemos acometer el gran reto de los negocios ilegítimos como el lavado de dinero, el tráfico de gente y de armas, porque pueden corroer nuestras instituciones y nos impedirían lograr este potencial. Otra es el desarrollo cultural porque los valores, en última instancia son los más importantes. Los valores de producir, de solidaridad humana, de respeto, el fortalecimiento de la democracia y los valores de apreciar la ciencia y la tecnología, porque ese es el mundo de hoy.
¿Qué tácticas recomienda para concretar esta estrategia?
Primero, educarnos todos en las oportunidades; segundo, crear consenso sobre cosas fundamentales. El mejor ejemplo en América Latina es Chile, que creó consenso sobre cosas fundamentales en los niveles económicos y sociales desde hace 30 años y es el país que mejor sea ha desarrollado en América Latina. Brasil va por ese camino; Perú va igual y México está tratando. No podemos tolerar un 28% de pobreza, entonces vamos a hacer lo que haya que hacer para acabar eso. También la ley de responsabilidad fiscal, que no solo obliga a mantener las finanzas públicas en orden, sino que estipula que cada Gobierno debe contar con un plan y con un programa de inversiones cada cinco años, como lo hizo este Gobierno, que preparó su plan y un programa de inversión. Esa es la parte táctica que ayuda si hay consenso, y cada Gobierno prepara su plan de acuerdo con la concertación nacional.
Lo suyo es una rareza.
¿Pocos expresidentes panameños han escrito textos como este?
Recuerde que esta es mi profesión. Soy economista por 45 años en Panamá y fuera de Panamá, así que he querido aprovechar la experiencia que tengo para hacer este aporte adicional, ahora que la oportunidad de Panamá es buena y basado en la experiencia que tuvimos hace 40 años.
¿Hay un despertar en Panamá en cuanto a su realidad?
Claro, ahora se aprecia más el valor de la posición geográfica y el valor de todos los elementos que hemos mencionado, ahora es más evidente. Los objetivos no cambian, siempre tenemos que seguir creciendo y haciendo desarrollo humano. Siempre tenemos que integrar el país, lo que cambia es el contenido en cada etapa. Lo estratégico se mantiene, lo operativo cambia en diferentes etapas.
¿Le parece que Panamá no ha alcanzado su techo todavía, y en qué nivel nos ubica en una escala de 1 a 100?
El desarrollo depende de nosotros. En esta posición geográfica privilegiada, tenemos una gran oportunidad de que mejoremos la calidad de vida en los próximos 15 o 30 años y ser un país desarrollado. Nosotros ahora mismo somos considerados un país emergente, con un ingreso percápita de 7 mil 500, ese es un termómetro y cuando Panamá llegue a un ingreso percápita de 15 mil, entonces se va a notar un mejor nivel de vida. Así que de 1 a 100, nosotros estamos en 60.
¿Realmente podemos aspirar a llegar al Primer Mundo?
Podemos. En 20 años más comenzaremos. Allí hay una generación y por eso hay que darle una continuidad al esfuerzo, enfatizar los valores. Cuando la gente piensa en los países ricos piensa que son ricos porque tienen riqueza material, pero no, ese es el efecto. ¿Cuál es la causa? La causa de ser rico es que tienen el capital humano, tienen instituciones, tienen ciencia y tecnología. Si nosotros desarrollamos nuestro capital humano, nuestra gente, fortalecemos nuestra cultura y nuestras instituciones, entonces tendremos las causas para producir el efecto que es la riqueza material.