Aparte de perder la estabilidad que le suponía saber que tenía techo, familia, amigos y un país que lo recibía bien, Gómez Nadal sufre lo que él llama una situación de “indefinición” .
En Panamá, conserva sus documentos que lo acreditan como residente de este país, pero no puede arrimarse a las fronteras nacionales.
En España, su país natal, una iniciativa planteada desde el pasado 23 de marzo por el partido Izquierda Unida, que consiste en una “Pregunta parlamentaria” al gobierno para saber qué pasó con el periodista y su colega y compañera sentimental en Panamá, sigue en vilo. El gobierno tiene un mes para responder.
Gómez Nadal dice saber que el gobierno, el español, tiene que jugar su papel, pero tampoco se engaña, pues entiende que en la política internacional no solamente están los derechos humanos, sino también están los intereses económicos y estratégicos.
“Estamos exigiendo una mínima presión porque somos ciudadano de ese país”, reclama.
Mientras tanto, aprovecha cada intersticio que se le presenta a través de los medios de comunicación social de Panamá y el mundo para alzar su voz hasta que su situación se defina del todo.