Bien lo plasmó el cantautor panameño Rubén Blades en su canción Amor y Control: “familia es familia y cariño es cariño”. Este verso se ajusta bien al pelotero y tocayo de este reconocido exponente de la salsa, Rubén Rivera, quien fue el Jugador Más Valioso del Juego de las Estrellas de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB).
Luego de recibir ese galardón, Rivera expresó su alegría por ese logro que se lo dedicó a sus familiares.
“Es algo que nunca había logrado en mi carrera, había estado muy cerca, por eso este premio es muy especial para mí y la familia, gracias a Dios porque me ayudó a lograr esta proeza”, declaró el jugador al periodicodigital.com.mx.
Para el jardinero oriundo de La Chorrera, ese premio es un aliciente para él, quien busca ayudar a su equipo, los Piratas de Campeche, a obtener la clasificación a los “playoffs” de la LMB, y ahí luchar para llegar a la serie final.
“Falta mucho camino y hay tiempo para corregir, sabemos que la campaña es muy complicada y dura y que los rivales buscan lo mismo, pero tenemos confianza en que con la misma entrega y el sacrificio podremos rendir más”, declaró el jugador.
Los Piratas tienen marca de 28 victorias y 31 derrotas y se encuentran en el sexto lugar de la Zona Sur de ese torneo profesional.
Rivera bateó un imparable en tres turnos en ese partido. Dicho incogible fue un cuadrangular conectado en la parte alta del primer episodio. También registró una carrera anotada y recibió un ponche en ese juego.
Con su vuelacercas, el panameño guió a la Selección del Sur a una victoria sobre su similar del Norte por 11 carreras a 1.
Mario Morales, director del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano, le entregó el premio a Rivera.