El presidente nicaragüense, Arnoldo Alemán, solicitó al Papa Juan Pablo II interceder e iluminar con su sabio consejo al gobierno de Honduras, para que retire las tropas de su Ejército de la frontera con Nicaragua, informó ayer, una fuente oficial.
La cancillería nicaragüense informó de que una carta de Alemán que envió al Pontífice fue entregada la noche del viernes al nuncio apostólico en Managua, Luigi Travaglino, y reitera que Nicaragua busca soluciones pacíficas al conflicto originado por Honduras.
El martes pasado, el Congreso de Honduras ratificó un tratado de delimitación marítima con Colombia, de 1986, que Nicaragua desconoce porque, según el gobierno de Managua, lesiona su soberanía.
La misiva del presidente Alemán a Juan Pablo II reafirma que le preocupa el envío de tropas de Honduras a la frontera con su país, y la amenaza a su pueblo, cansado de guerras y muertes entre hermanos.
Solicita que interceda e ilumine a Honduras, para que se abstenga de amenazar a un pueblo que busca en el derecho internacional y en el diálogo, la forma de solucionar sus diferencias.
Alemán expresa "la enorme tristeza y conmoción" que ha causado en Nicaragua la decisión de Honduras de ratificar el tratado con Colombia, que "lesiona en forma clara y abierta la soberanía".
La cancillería nicaragüense también informó que su gobierno negó ante el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, el colombiano César Gaviria, la movilización de tropas nicaragüenses a la frontera con Honduras.
El canciller Eduardo Montealegre resaltó sus numerosas cartas, declaraciones y acciones desde el inicio del conflicto, en las que se reafirma la vocación de paz de su gobierno, y sin ordenar actos militares de agresión.
Montealegre afirmó que Nicaragua hace uso de los medios pacíficos para resolver la situación creada, como la solicitud de medidas cautelares a la Corte Centroamericana de Justicia, cuyo fallo, de carácter obligatorio desacató Honduras.