El presidente mexicano Ernesto Zedillo llegó ayer a Sacramento para una visita oficial histórica de tres días a California, que simboliza una nueva era de relaciones entre su país y el más rico y poblado de los estados norteamericanos.
Aunque se trata de una visita simbólica, que responde a la invitación que le formuló el propio Davis durante un viaje al país vecino en febrero pasado, su visita demuestra una voluntad por parte de los dos dirigentes de mejorar unas relaciones enfriadas por la retórica antiinmigrante del antiguo gobernador de California, Pete Wilson.
La inmigración debería ser uno de los temas dominantes del encuentro entre el presidente Zedillo y el gobernador Davis, quien ha desatado una gran polémica al decidir buscar una mediación con los detractores de una medida estatal que negaría la salud y la educación a los indocumentados, en vez de archivar la apelación iniciada por su predecesor.
Con frases en inglés y español, el presidente mexicano Ernesto Zedillo y varios funcionarios estatales californianos prometieron inaugurar "una nueva era" en las relaciones bilaterales.
Pese al cálido recibimiento, Zedillo tendrá que encarar temas espinosos como los abusos de los derechos humanos en México, el conflicto guerrillero en el estado meridional de Chiapas y los derechos de los mexicanos afincados en California a votar en las elecciones de su país.
"Hoy dejamos atrás la amargura del pasado reciente", dijo el vicegobernador Cruz Bustamante al recibir a Zedillo en una sesión conjunta de la legislatura californiana, en aparente referencia a las relaciones durante el mandato del ex gobernador Pete Wilson, que respaldó la Propuesta 187 que limitaba los beneficios sociales estatales a los inmigrantes ilegales.
Bustamante es el primer hispano que ocupa el cargo en más de un siglo y pronunció parte de su discurso en español.
Recibido con aplausos y gritos de "¡Viva México!", Zedillo dijo a los legisladores que "debemos iniciar una nueva era en la que los lazos entre México y California sean distinguidos por una incesante buena voluntad y diálogo, entendimiento y cooperación".
Sin embargo, decenas de personas se manifestaron frente al Capitolio de Sacrameto en protesta contra Zedillo. Los manifestantes criticaron los abusos de los derechos humanos perpetrados por el ejército en Chiapas y exigieron el derecho, garantizado por recientes reformas legales, de que los mexicanos puedan votar por correo en el extranjero.
"El gobierno mexicano no respeta nuestro derecho" de votar en el extranjero", afirmó Víctor Rivera, natural de Creel, en Chihuahua, y que lleva cinco a±os en Sacramento.
Zedillo, el primer presidente mexicano que habla ante la legislatura californiana y el primero que visita esta ciudad en lo que va de siglo, acudirá igualmente a San Francisco, Los Angeles y San Diego durante su visita oficial de tres días.
Las autoridades calculan que en California viven unos 9,9 millones de hispanos, y aproximadamente la mitad de los 10 millones de nacionales mexicanos que residente en Estados Unidos.
El presidente mexicano Ernesto Zedillo llegó ayer a Sacramento para una visita oficial histórica de tres días a California, que simboliza una nueva era de relaciones entre su país y el más rico y poblado de los estados norteamericanos.
Aunque se trata de una visita simbólica, que responde a la invitación que le formuló el propio Davis durante un viaje al país vecino en febrero pasado, su visita demuestra una voluntad por parte de los dos dirigentes de mejorar unas relaciones enfriadas por la retórica antiinmigrante del antiguo gobernador de California, Pete Wilson.
La inmigración debería ser uno de los temas dominantes del encuentro entre el presidente Zedillo y el gobernador Davis, quien ha desatado una gran polémica al decidir buscar una mediación con los detractores de una medida estatal que negaría la salud y la educación a los indocumentados, en vez de archivar la apelación iniciada por su predecesor.
La llamada Propuesta 187, considerada ampliamente antilatina, había sido aprobada por los electores californianos en 1994, pero nunca llegó a entrar en vigor porque fue declarada parcialmente inconstitucional.
De acuerdo con el programa oficial de la visita, Zedillo mantuvo ayer por la mañana un primer encuentro privado con el gobernador, antes de convertirse en el primer presidente mexicano que pronuncia un discurso en una sesión conjunta de las dos cámaras legislativas estatales. Después del almuerzo, el dignatario mexicano partió rumbo a San Francisco, donde tuvo previsto reunirse primero con líderes mexicano-americanos y luego con decenas de empresarios y banqueros en una cena organizada por el Commonwealth Club y el World Affairs Council.
Hoy, la comitiva presidencial se trasladará a Los Angeles, donde permanecerá hasta mañana jueves, antes de finalizar la gira en San Diego, cerca de la frontera mexicana.
Por la intensidad del itinerario y la duración del viaje, el más largo jamás realizado a este estado por un presidente mexicano, algunos expertos han señalado que parece un encuentro entre jefes de Estado.
Pero esta visita también demuestra el interés que California tiene para México, tanto a nivel económico como social, pues en el estado norteamericano, que de ser independiente sería la séptima mayor economía del mundo, es uno de los mayores socios comerciales de México y alberga también a más de seis millones de mexicanos.