El presidente paraguayo Luis González Macchi no debió asistir el viernes en la noche al acto de protesta contra su gobierno en el que fue agredido y repudiado por la multitud, coincidieron ayer periodistas y analistas políticos.
González Macchi recibió el viernes en la noche una pedrada en la frente cuando se dirigía a miles de manifestantes reunidos frente al edificio del Congreso para protestar contra lo que llamaron un "desgobierno" de la nación.
La piedra, que era pequeña, rebotó en la frente del mandatario, pero no parece haberle hecho daño. El mandatario fue protegido inmediatamente por su guardia de seguridad.
Con el lema "Poder Ciudadano", unas 25,000 personas, en su mayoría jóvenes, pedían el fin de la corrupción e impunidad en las dependencias estatales.
Al acto no estuvo invitado el mandatario, pero sorpresivamente llegó en compañía de su esposa, la ex Miss Paraguay 1980 Susana Galli, y de un grupo numeroso de guardaespaldas.
Comentaristas de las diferentes radioemisoras de Asunción opinaron ayer que el mandatario no debió asistir al lugar en donde una parte del pueblo exteriorizaba su descontento hacia su gestión gubernamental.
"Lo ocurrido anoche frente al Congreso expresa que la sociedad no está encorsetada, tuvo mucha vida", manifestó a la prensa la socióloga Milda Rivarola.
"González Macchi cometió el error de asistir a un acto al que no estuvo invitado", señaló Rivarola.
Juan Carlos Galaverna, presidente del Congreso, señaló por su parte que el jefe de Estado "tuvo mucha valentía en ir y dar la cara por el gobierno".
"Me parece que hizo lo correcto. Lo que ocurrió después demuestra que todavía somos intolerantes y no sabemos escuchar y dialogar", expresó Galaverna declaraciones a la prensa.
El diario Ultima Hora informó ayer en primera plana que "La plaza castigó al presidente con abucheos" y en otro enorme titular señaló que "La llama joven sigue alerta", en alusión a la presencia mayoritaria de jóvenes en la jornada de protesta.