El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, reivindicó ayer su pasado golpista y dijo sentirse satisfecho por el contenido de un proyecto de Carta Magana al que da sus últimos toques la Asamblea Nacional Constituyente.
"Ya tenemos aprobada prácticamente una nueva Constitución (...) me siento feliz al tener constancia de que bien vale la pena el esfuerzo, bien ha valido la pena toda esta lucha de casi una década", dijo Chávez a periodistas.
"Bien valió la pena el 4 de febrero, dos años y tanto de prisión", agregó el ex teniente coronel del ejército sobre el intento de golpe de Estado que encabezó en 1992, que fue sofocado y le costó 25 meses de cárcel. Perdonado en 1994 por el entonces presidente Rafael Caldera, Chávez inició una meteórica carrera política que lo llevó a ganar en forma aplastante las elecciones de diciembre de 1998, apoyado por su partido de militares Movimiento V República y organizaciones de centro, derecha e izquierda. "Valió la pena todo lo que hicimos tantos venezolanos para construir un movimiento nuevo, alternativo", afirmó el mandatario poco antes de viajar a Cuba para participar en la IX Cumbre Iberoamericana.
La Constituyente, integrada en 92 por ciento por seguidores del mandatario, resolvía el lunes los últimos puntos conflictivos del proyecto de nueva Carta Magna, visto por Chávez como la plataforma para cambios radicales en el país.
Una comisión de 10 constituyentes designada "para ver algunos puntos de discusión y diferencias" fue convocada a una sesión plenaria para más tarde el lunes para tratar de aprobarlos.
Junto con el referendo a que se prevé será sometido el texto el 15 de diciembre, según autoridades también se consultará al pueblo si está de acuerdo con "relegitimar los poderes públicos" y elegir un nuevo Congreso y nuevos gobernadores de estado.
Chávez comenzó hace más de una semana a hacer campaña por el "Sí" y pidió la disolución del Congreso, la destitución de gobernadores y la convocatoria de elecciones adelantadas. Dos tercios del actual legislativo y de los gobiernos estatales están en manos de los partidos opositores.
Según analistas políticos, las nuevas elecciones, que se realizarían antes de marzo, darían a Chávez la oportunidad de consolidar el poder en todas las instituciones del país y le dejarían el camino libre para sus reformas. Pero, según opositores, el proyecto, que debe sustituir a la Constitución vigente desde 1961, aumenta la influencia de los militares en la vida del país, es un retroceso en materia económica y concentra demasiado poder en la figura presidencial.
El texto, redactado según sus críticos de manera apresurada y llena de improvisaciones, fue elaborada sobre la base de un proyecto de Chávez y en tres meses, la mitad del tiempo otorgado a la Asamblea al ser electa. Los principales cambios previstos en el texto son el de rebautizar al país como República Bolivariana de Venezuela, introducir la posibilidad de reelección del presidente y la extensión de su mandato de cinco a seis años; la eliminación del senado federal y dar el derecho de voto a los militares.
También se amplían los derechos de la mujer, la infancia, las comunidades indígenas y los venezolanos por naturalización; se consagra la apertura de la economía y se prohiben el monopolio y el latifundio.
Constituyentes estimaron que el texto sería entregado el jueves al Consejo Nacional Electoral, encargado de organizar la consulta popular a que será sometido el proyecto.