Si todavía hay quienes piensan que ganarse una triple corona es tarea fácil, la derrota de Prevenzzano en el clásico Fernando Eleta Almarán se encargó de ratificar que son más las posibilidades de que una de las tres carreras se le escurra a cualquier aspirante que pasarlas de manera impecable.
¿Quieren más pruebas? Bueno, en Estados Unidos apenas lo han logrado once caballos, y en Panamá la lista solo la integran 14, algunos de los cuales lo único extraordinario que hicieron fue eso, ganar la triple corona.
No se trata de buscar excusas ni de disminuir la extraordinaria presentación de Prethador, que fue el ganador, sino de establecer que la triple corona no siempre la gana el mejor caballo. Normalmente, esta hazaña la obtienen los caballos que se conservan saludables durante las tres carreras y, además, cuentan con la estamina suficiente para no decaer en su nivel.
Dicho esto, vamos a hablar de Prethador para cumplir con aquello de que la historia la escriben los vencedores.
Un par de amigos de tertulias hípicas son testigos de que hace unos cuatro meses les vaticinamos que Prethador sería, si no el campeón, uno de los caballos más difíciles en las carreras de la triple corona nacional, incluso en la primera carrera válida terminó a menos de tres cuerpos de los dos primeros y se les venía encimando de manera peligrosa.
En la segunda joya el caballo, propiedad del entusiasta hípico Jorge Ameglio, no se presentó como se esperaba, pero como la tercera es la vencida, vino con mejores aprontes y ratificó su progreso al ganar contundentemente.
Los expertos –entre los que no nos contamos nosotros- dirán que la pista estaba mejor y que el paso fue algo lento, lo cual ayudó a que mejoraran los dos registros anteriores, pero independientemente de cualquier análisis técnico, el 1:54.2 de esta vez nos devuelve el alma al cuerpo y nos pone a soñar.