Nadie dijo que sería fácil y muchos menos que no era posible una sorpresa, porque así es el clásico Velocidad, un carrera que se resuelve en un pestañear.
Private Zone, campeón a los 2 años, volvió por sus fueros y se impuso El Cónsul del Ocho en una competencia que se tornó interesante y que se definió por el factor jinete.
Pero como en asuntos de apreciaciones la unanimidad no existe, desde Colón recibimos una correspondencia del amigo Ricardo Williams comentando la carrera, la cual es del tenor siguiente: “Estimado amigo Egbert: quisiera oír su comentario referente al ganador de clásico velocidad Private Zone. La semana anterior al clásico este caballo corría en una carrera normal del Pick 6 siendo súper favorito y el caballo dio la revuelta, algo que se ha tornado normal en el hipódromo donde siempre, nosotros los apostadores, somos los sacrificados con nuestro dinero. Esta semana el mismo ejemplar corre el clásico Velocidad, pica bien y gana fácil con algunas observaciones que quisiera su comentario. Según observé, considero que Ángel Rivas cometió actos sucios contra Jilver Chamafi, un aprendiz que lo está haciendo bien. Pareciera que estos nuevos comisarios van a dar mucho de que hablar”.
A amigo Ricardo me parece que lo acontecido la semana anterior fue un incidente de carrera. Nadie, ni el jinete y muchos menos el propietario o el entrenador, tomarían un riesgo de esa índole a siete días del clásico. En cuanto al desempeño de Ángel Rivas, ya lo hemos criticado muchos veces por sus artimañas que ponen en riesgo la seguridad suya y de sus colegas, pero esta vez me parece que no obstruyó el paso de su rival y sencillamente, Chamafi -que lo hace bastante bien-, es un jinete falto de recursos los cuales irá ganando.
En fin, la victoria de Private Zone es indiscutible. Ante su demostración, hay que quitarse el sombrero y hacerle un reconocimiento sincero.