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Promesas apagadas por las balas infames

Se sabe de jugadores que han sido asesinados sin tener que ver con el mundo del delito, pero también se conoce de casos en los que el futbolista se ha dejado absorber por el mundo de la delincuencia, reconocen técnicos del plano local.


Roberto Acuña/Karol Lara (10.deportivo@epasa.com) / Karol Lara

La frase

  • A mis jugadores, la mayoría juveniles, les hablo que hay que andarse con cuidado porque a veces no son ellos los del problema, pero por vivir en un entorno de violencia, están expuestos a todo tipo de situaciones desagradables.
  • Felipe Fuentes
  • Miembro del cuerpo técnico del Chepo FC

Cifras

  • 12 futbolistas que han militado en la LPF (ex Anaprof), o han estado involucrado en selecciones nacionales, han sido asesinados en la última década.
  • 1990 año en que se registró el asesinado de Miguel Tello, el primer caso de esta índole que se daba en el fútbol local.
  • 2009 dicho año ocurrieron los crímenes contra Abdul Galván (Chorrillo FC) y Jonathan Rodríguez (jugador del Chepo FC).

Madrugada del 15 de marzo de 2013. El mundialista Bryan Santamaría emprende el retorno a casa tras disfrutar de las múltiples opciones de diversión que ofrece la Feria Internacional de David. De repente, y a pocos metros de su hogar, en el sector de Vista Hermosa, la novel figura del Atlético Chiriquí se desmorona. Sangrante y herido de muerte, el habilidoso volante aterriza boca abajo. En el lugar de la tragedia, el tiempo se detiene. Los asesinos huyen. Luego, alrededor del cuerpo inerte, sus familiares se ahogan en el más doloroso de los llantos. Colmados de impotencia se abrazan, incrédulos, unos con otros.

El crimen contra Santamaría -puede decirse- es la continuación de una película despiadada, cruel, de mal gusto, que pareciera infinita: unos años antes de la muerte a tiros del jugador de esa histórica selección sub-17 que clasificó a octavos de final, en el Mundial de México 2011, se dieron los homicidios de otros seleccionados, como el del guardameta Gilmar Torres (Alianza y Suntracs), en abril de 2012, y el de Javier de la Rosa (Chorrillo FC), en mayo de 2011, por mencionar los crímenes más recientes, entre los 13 que tenemos contabilizados, de futbolistas que han vestido la roja o han jugado en la LPF o en la extinta Anaprof.

En una década, al fútbol nacional le ha tocado vivir momentos del más amargo dolor, las balas también han apagado las vidas de Enmanuel Ceballos (Árabe Unido de Colón), en 2003; David Pontiles (Alianza FC), en 2008; Abdul "Kareca" Galván (Chorrillo FC) y Jonathan Rodríguez (Chepo FC), los dos últimos en 2009.

Labor de todos

Felipe Fuentes, asistente del Chepo FC, resaltó que "a mis jugadores, la mayoría juveniles, les hablo que hay que andarse con cuidado, porque a veces no son ellos los del problema, pero por vivir en un entorno de violencia, están expuestos a todo tipo de situaciones desagradables".

El miembro del cuerpo técnico de los "Tigrillos" destacó que hay que hacer una labor social profunda en la LPF y en las comunidades porque si bien hay víctimas inocentes, se sabe de casos de futbolistas que se han dejado absorber por el mundo del delito. "Es hora de que cada club ponga a disposición de sus jugadores un psicólogo; hay que ponerle atención a cada muchacho y ayudarlos en lo que podamos", explica.

Los sueldos que pagan en la LPF a muchos futbolistas no les alcanza para "dejar" el barrio en que habitan y el profesor Rubén Cárdenas, patriarca del Alianza FC, es consciente de ello, aunque para él un asesinato no puede "justificarse" por vivir en x o y lugar. "No es posible que cada vez que suceden estos crímenes se diga que el chico estaba mal parado, que estaba en el lugar y la hora equivocada; a veces así muchos justifican estos delitos. A (David) Pontiles, un muchacho decente, lo mataron cerca de la puerta de su casa, cuando les disparaban a otros. No es posible que en este país todos andemos mal parados", expresó un airado Cárdenas.

Sostuvo que este es un problema que entre todos debemos afrontar. "Es cuestión de educación. Los medios de comunicación, los clubes, las autoridades debemos tener una campaña constante, directa o subliminal de no violencia . Ya basta de homicidios, de jugadores muertos", sentenció Cárdenas.

Al igual que Fuentes, Cárdenas cree que en cada equipo debe haber un psicólogo. "Hemos llegado a una situación de violencia extrema", denunció el "profe" aliancista.

Otros caídos

La ola de crímenes no solo se ha llevado a valiosas promesas del balompié nacional, también nos ha arrebatado a veteranos de mil batallas, como el eternamente placino Javier "El Borolo" Castro; el ariete del Árabe Unido Abdul "El Turco" Chiari; el atacante Gustavino Cisneros (Plaza Amador) y la gloria del fútbol chorrerano Daniel Montilla Ruiz. Todos, asesinados brutalmente.

Montilla Ruiz, al momento de su muerte, ocupaba la dirección técnica del Independiente FC de La Chorrera, club de la hoy llamada Liga Nacional de Ascenso (LNA).

La historia se repite. Y el río de sangre sigue corriendo, llantos de indignación anegan almas, ahogan vidas.

Hace 23 años, Miguel Tello, conocido como "La Alegría del Pueblo", y orgullo del Club Deportivo Plaza Amador, se convertía en un "mártir" de la violencia: el primero de la extinta Anaprof, hoy Liga Panameña de Fútbol (LPF).

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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