Compañeros poetas:
A propósito de aquel, aquellos murales vandalizados por unos cuantos crápulas que persiguen con criterios oscurantistas a los vándalos iluminados que se expresan con ese arte de la inmediatez, cuyo propósito es orientar a las masas que pasan de prisa mientras pasa la historia del hambre, me permito decir:
La función de un mural callejero es hacerle un guiño de inteligencia a la población y una trompetilla o bullita al gobierno de turno. Obviamente, muy pocos desentrañarán el mensaje, pero el mensaje queda, en el llamado inconsciente colectivo. Hay murales que permanecen más que alguna publicidad de cerveza, y prevalecen porque no atentan contra nada, vienen a ser simples ornamentos con los que se quiso lucir el colectivo de artistas... La raresura y vaina.
Compañeros de historia: cuando se confecciona un mural, lo que se quiere es sorprender a la población un día cualquiera. La esperanza de vida de esa “pinta” no será mucha. No estamos haciendo arte propiamente, estamos lanzando un manifiesto o solidarizándonos con alguna gesta en particular como en efecto suele suceder.
Recuerden, a los que les gusta hacer memoria, a los hermanos Ortega Santizo, entre otros esforzados y valientes, a quienes les tocó en sus carnes, por tres décadas, enfrentarse a la llamada Guardia Nacional del siglo pasado varias noches de esas. A ellos les tocó con conciencia y compromiso de patria y soberanía iluminar muchos muros con verdadero conocimiento de causas y azahares. La Guardia, como buen delincuente, al amparo “fulígeno” de la noche borraba el mural, pero en la mañana temprano y en complicidad con el sol, volvía a florecer un nuevo mural. Sin llanto.
Quiero decir que el mérito de cualquier mural es doble. El primero es haber sido concebido y confeccionado; el segundo mérito, y de mayor importancia, es que lo borren. Porque lo que se expresó no fue una travesura pequeñoburguesa, sino algo más, que debió tocar fibra, médula, tuétano. Lo que correspondería es la responsabilidad de volver a restregarle la misma imagen al “enemigo” y sin llanto.
Compañeros de música: Los murales son una manifestación de resistencia, quienes la practican deben contar con tácticas y estrategias que les permitan ejercer sin exponerse.
No estoy hablando de clandestinidad ni otras formas de misterio. Hacer lo que se hace de manera pacífica, sin olvidar que la paz es fuego quieto. El mural siempre será efímero, fugaz, momentáneo, pasajero. Las calles despiertan con su claridad.