Una propuesta para conceder el estatuto de beligerancia a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), formulada por el ex presidente liberal Alfonso López, levantó la polémica entre quienes la apoyan como una forma de destrabar las negociaciones de paz y aquellos que la consideran una dádiva excesiva.
López propuso ayer la aplicación de un estatuto de beligerancia "restringida", que dijo podría habilitar al gobierno a negociar un canje de prisioneros con las FARC y obligaría a los insurgentes a respetar el derecho internacional humanitario y suspender las acciones contra civiles.
"Ese es un camino, por lo menos indica la posibilidad de reanudar el diálogo en momentos en que no hay fecha ni convicción íntima de que siga la negociación", subrayó López ayer en declaraciones telefónicas desde Miami a radios colombianas.
Desde la zona de distensión, un territorio de 42.000 km2 en las selvas del sureste de Colombia que el gobierno dejó desde noviembre pasado en manos de las FARC para facilitar las negociaciones, Raúl Reyes, integrante del Secretariado (mando central) de la guerrilla, calificó la propuesta como "una buena noticia para Colombia, que interpreta una realidad nacional".
Según Reyes, desde 1984, cuando en un primer intento de negociación el entonces presidente Belisario Betancur (1982-86) reconoció el carácter político de las FARC, se han dado pasos significativos para llegar hasta el estatuto de beligerancia.
"El mismo hecho de que el presidente (Andrés) Pastrana haya venido dos veces a hablar con el comandante (de las FARC) Manuel Marulanda, como lo han hecho también representantes del gobierno de Estados Unidos, el presidente de la bolsa de Nueva York, parlamentarios y de otros países como México, es un reconocimiento a nuestro carácter de fuerza política opositora", señaló Reyes. Empero la propuesta no fue acogida con beneplácito por algunos sectores, incluyendo al gobernante Partido Conservador, al parlamentario del antiguo movimiento guerrillero M-19, Antonio Navarro, y al dirigente empresarial Sabas Pretelt.
Para Navarro la propuesta de López "en vez de acortar el conflicto, lo estaría alargando", y señaló que la iniciativa podría ser contraproducente para el reinicio de los suspendidos diálogos de paz con las FARC. La negociación sobre una agenda de 12 puntos entre el gobierno y los rebeldes, que debía comenzar en julio pasado, se encuentra suspendida debido a las diferencias entre las dos partes sobre la posibilidad de que se conforme una comisión internacional de acompañamiento del proceso.
El presidente de la comisión de paz de la Cámara de Representantes, Roberto Camacho, del partido en el gobierno, dijo que la propuesta de López no puede descartarse a priori, pero enfatizó que no se entiende cómo ésta podría ayudar a relanzar el estancado proceso de paz.
"La beligerancia sirve para establecer las leyes de una guerra, pero no para afianzar un proceso de paz", señaló Camacho.
Por otro lado, rebeldes colombianos, dejaron en libertad a un feligrés del grupo de secuestrados en una iglesia en mayo por los rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Los guerrilleros "me condujeron hasta Buenaventura. Uno sale dos metros después del campamento y está perdido", dijo Jorge Mario Salazar, un abogado, quien recobró su libertad. Salazar, entrevistado por la cadena radial Radionet, aseguró que desconoce las razones por las cuales fue escogido entre las otras 10 personas con las cuales estaba retenido.
Salazar narró que ayer cerca de las 4 de la tarde llegó caminando al puerto de Buenaventura, a 350 kilómetros al suroeste de Bogotá. Allí le esperaban familiares que en auto le condujeron hasta Cali, capital departamental y donde fue secuestrado por el ELN junto a más de un centenar de feligreses que asistían a una misa dominical el 30 de mayo pasado.
En esa fecha un comando insurgente del ELN penetró en una iglesia de Cali, tercera ciudad colombiana a unos 300 kilómetros al suroeste de Bogotá, y en plena misa sacó a cerca de 150 personas, incluyendo ancianos y niños, a las que se llevó en dos camiones. Desde entonces el ELN ha dejado en libertad a varios grupos.