Los gobiernos que se han alternando en el poder desde la invasión, demostraron esmero por atender la inseguridad ciudadana que persiste. Principalmente el actual, que ha realizando inversiones costosas en nombramiento y adiestramiento de más policías; academias, centros de capacitación y equipo rodante, redes de radios comunicación, armamento y equipo policial moderno, mejora en la escala salarial para los miembros de la Policía Nacional; planes y el modelo de operación policial, Seguridad Integral o PROSI.
En mi opinión, el PROSI es el concepto más avanzado en la dirección correcta para recuperar el orden público, seguridad ciudadana y paz social, sin embargo, y hay que decirlo alto y claro, aunque esta novedosa idea alumbró hace dos años, no logra aterrizar precisamente sobre los tumores sociales que han hecho ya metástasis en los barrios Ghettos.
Lamentablemente, el PROSI sigue a la deriva y sin la cabalgadura de un destacado oficial, profesional e idóneo de la Carrera Policial.
En consecuencia, esta valiosa herramienta, cuyo funcionamiento le cuesta al país $25 millones sigue sub utilizada, bajo una conducción no profesional y excéntrica, inmersa en retórica para televisión, proyecciones y discursos desde hace dos años, y como a todos consta de precarios y fronterizos resultados.
Si lo cotejamos con la costosa inversión y expectativas creadas cuando alumbró este modelo, debemos concluir en que definitivamente no ha llenado las expectativas.
Al reflexionar sobre el por qué de esta situación, llegué a la conclusión que al PROSI, le está haciendo falta, además de una conducción creativa de un oficial de la Policía, el complemento imprescindible o refuerzo de una Red de Oportunidades, para los barrios pobres de la capital, lógicamente de modelo diferente al rural y comarcano. Hoy la ciudadanía desconoce quién es el jefe directo y responsable de las operaciones del PROSI. ¡Es un acertijo!
Algunos piensan, que es el propio ministro de Gobierno y Justicia, posibilidad absurda, con tantas otras tareas delicadas de Estado por atender; ni tampoco conocemos las instituciones públicas y privadas que lo integran, como además si existe o no una revisión periódica de este programa para reforzarlo y reorientarlo.
Por simple lógica imaginé como parte del PROSI debería estar el Ministerio de Desarrollo Social; Alcaldías; INADEH, las Iglesias, Pandeportes, INAC y Juntas Comunales, etc. ¡ supe recientemente que no es así! Por lo descrito hasta aquí, no tengo dudas que por estas deficiencias, sucede que los índices de crímenes y delincuencia e inseguridad, en vez de ceder, más bien se sostienen y algunos hasta crecen.
Al mismo tiempo, y es una paradoja, aunque se evidencia al pasar el tiempo un cuerpo de policía mejor organizado, capacitado y consolidado institucionalmente, sobre todo, al anexarle recién el cerebro y músculos de lo que fue la PTJ; surge la pregunta lógica: ¿A qué se debe entonces el arraigo y proliferación de la delincuencia juvenil y pandillerismo de jóvenes adultos, como lo confirmó por TV4 la Fiscal para Menores? Quizás esta sea parte de la respuesta…. Primero por falta de una real coordinación y articulación profesional e institucional , no ocasional, entre la Policía Nacional y PROSI y segundo, la ausencia de creatividad e iniciativa, donde corresponda a nivel del Estado, para organizar una "Fuerza de Tarea" interinstitucional con el PROSI como punta de lanza, capaz de extinguir el fuego en el "Infierno de Dante," con planes específicos para Recuperar e incorporar al desarrollo, estos barrios rehenes del monstruo de la pobreza.
En consecuencia todo indica que las herramientas y recursos suficientes están allí a la disponibilidad, pero desarticulados en espera de un "liderazgo enérgico, responsable y unificador".
Observemos, cuando el PROSI salga de sus oficinas refrigeradas transformado en "Fuerza de Tarea", a combatir cuerpo a cuerpo y "con bayonetas caladas contra el hambre y la ignorancia" , en el mero corazón de los malolientes Ghettos, …¡entonces y solamente entonces, los niveles de inseguridad, crimen y violencia en Panamá bajarían!
No comprenderlo así, con este realismo seguirá generando desgaste en hombres, recursos económicos, frustración del Gobierno y decepción ciudadana en un círculo vicioso interminable y costoso. Finalmente para esta lucha el eje de ataque y choque, debe dirigirse más bien a desarticular las causas que generan el crimen, la marginación y el subdesarrollo. Le sugerimos al presidente, Martín Torrijos convoque cuanto antes la "Mesa de Seguridad Nacional", no para almorzar, sino a producir la Estrategia de Seguridad Nacional para los próximos 25 años, que trascienda gobiernos, presidentes y partidos políticos, ya que nos encontramos frente a un delicado tema de Estado de alta trascendencia .