La organización internacional Reporteros sin fronteras (RSF), con sede en París, protestó ante las autoridades de Colombia por el asesinato el domingo pasado de dos nuevos periodistas, que eleva a cinco el número en este año 1999.
En una carta dirigida a Alfonso Gómez Méndez, Fiscal General de la Nación, el Secretario General de Reporteros Sin Fronteras, Robert Menard "expresa su profunda indignación por el asesinato de Luis Alberto Rincón y Alberto Sánchez Tovar" el domingo 28 de noviembre y le pide "que delegue la investigación a la Unidad de Derechos Humanos, que depende de su administración" y que "se le tenga informado del desarrollo de ésta".
Por otra parte, la organización insistió en que se le informe sobre el desarrollo de las investigaciones de los asesinatos de Jaime Garzón, Guzmán Quintero Torres y Rodolfo Julio Torres, tres periodistas ultimados respectivamente el 13 de agosto,16 de septiembre y 21 de octubre 1999.
RSF pidió al Fiscal General "que haga uso de toda su influencia ante el Presidente Andrés Pastrana, para que instaure en el más corto plazo, el programa de protección para periodistas amenazados, en cuya creación se comprometió él públicamente el pasado 5 de mayo".
En un comunicado a la prensa francesa e internacional, RSF recordó como el 28 de noviembre de 1999 a las 9 de la mañana, los cuerpos de Luis Alberto Rincón y Alberto Sánchez Tovar, fueron hallados a unos cinco kilómetros del municipio de El Playón, en el departamento de Santander.
Ambos baleados a quemarropa: Alberto Sánchez Tovar con dos tiros en la cabeza y Luis Rincón con uno en la sien.
Los dos hombres se dirigían desde Bucaramanga hacia el municipio de El Playón para cubrir las elecciones municipales, contratados por José Jaime Caballeros, uno de los candidatos.
Alberto Sánchez Tovar era gerente de su propia empresa Producciones de Colombia Ltda, y había contratado a Luis Alberto Rincón, camarógrafo free lance quien había trabajado hace dos años para la programadora Comuneros Televisión y para Teleoriente.
Las cámaras fotográfica y video de los dos periodistas fueron robadas por sus agresores. Sin embargo, según las autoridades éstos últimos intentaron así disfrazar su crimen en robo.
Les sospechan las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), quienes libran una "guerra a muerte" a la guerrilla por el control de la zona, de ser los autores del doble crimen.