EL FINAL de la conversación fue inesperado. Dio un mensaje de esperanza y de lucha; no podía contener las lágrimas y se apartó. Victoriano Bonilla no temía que se conociera parte de su vida o a una foto. Tampoco su desenlace emotivo era producto de la derrota, tras la carrera. Era porque él se constituye en un ejemplo de ilusión y perseverancia para el resto de los humanos.
Tener que encarar los abatares de la vida desde una silla de ruedas no es motivo para echarse a morir, por el contrario, hay que seguir adelante, fue el mensaje que nos dejó Bonilla, ayer.
"No gané. Sabía que no lo haría porque no recibo apoyo y esta silla no está bien. Pero quería unirme al grupo que está participando en esto", afirmó el joven, quien vio acción por primera vez en la III versión de la Carrera sobre Sillas de Ruedas.
"Estar así es una prueba que nos pone Dios. Es una lección que nos sirve para ser más fuertes. Para crecer moral y espiritualmente".
Victoriano Bonilla tiene más de un año de utilizar la silla con ruedas, tras sufrir un lesión en su columna cuando trabajaba con un carro, lo que le provocó una parálisis lumbar.
Su pasión es el fútbol, ya que era el deporte que practicaba y como la mayoría de los panameños está contento con el empate a un gol de la selección mayor de fútbol ante México.
"Eso es para que vean que en Panamá hay técnica (gol de chilena de Tejada). Hay ciegos que no quieren ver. Hay que olvidar la rosca", agregó.
"Quiero decir algo: Aquellos que están deprimidos, que piensen en un poder supremo (Dios). El nos levanta de las cenizas, de la nada....", Bonilla se retiró porque no podía seguir hablando. Las lágrimas no lo dejaban continuar.
Prueba de la vida
Tener un impedimento físico no representa el fin del mundo. Es una prueba que nos pone Dios por delante para seguir luchando y no dejarse vencer por el destino.