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Psicología,literatura y Vanessa Montfort


La literatura está cada vez más cerca del común de las personas. Esta afirmación no es hija del vacío optimismo ni hace referencia a los índices de lectura de nuestro país o de otros. Esta afirmación tiene que ver con las capacidades que estamos necesitando urgentemente, quienes vivimos en esta época. Voy a hablarte un poco de cómo llegué a esta conclusión.

Además de escribir, editar y promover, imparto clases de comportamiento organizacional y otras afines. Cuando se lo comento alguien, generalmente opina que ambas ocupaciones tienen poca o ninguna relación. A mí no me lo parece. Y le explico por qué.

El estudio del ser humano, llámesele psicología, sociología o comportamiento organizacional, se sirve de metodologías esenciales que poco han variado con el tiempo. ¿Qué valores tiene una individuo, qué personalidad, qué hábitos le caracterizan, cuáles son sus elementos biográficos: es casado o soltero, es menor de treinta o mayor, es hombre o mujer? Esas metodologías esenciales nos permiten acercarnos, así sea de modo no definitivo, a las identidades particulares. Y esta es la misma metodología que se usa en las narraciones para crear los llamados personajes.

 

El que un cuento o una novela sea una ficción, no significa que esta pueda evitar la ley de la verosimilitud. Es decir, el cuento y la novela en todo caso son una posibilidad. Y como posibilidades que son, deben contar con personajes que sean creíbles.

Hace unas semanas llegó a nuestra tierra Vanessa Montfort, autora española que ganó en el 2010 el Premio Ateneo Sevilla, versión XLII. Ella nos recordó esto.

En un taller que impartió, en el marco de Talleres Literarios en Panamá, actividad coorganizada por la Fundación para la Gestión del Arte y AFP Cooperación Cultural de España, financiada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, apoyada por el Instituto Nacional de Cultura y por la Biblioteca Nacional, hizo que los participantes hicieran perfiles de objetos inanimados: paraguas, joyas, relojes. Lo determinante no era el objeto que retrataban, sino las emociones y pensamientos que transferían al objeto, cómo lograban convertirlo en un personaje con el que un lector pudiera tener cierta identificación.

 

Por eso creo que la literatura nos puede ayudar a entender mejor quiénes somos, algo que es muy necesario en tiempos como estos.


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699290
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América