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Puertas cerradas, futuro abierto


En las postrimerías de la década de los 80, un heterogéneo grupo de jóvenes decidió escalar un camino empinado. Emprendieron la marcha con el ímpetu propio de la edad y llevando a cuestas la ilusión de erigirse en agentes de cambio.

Eran como nómadas. Ni siquiera contaban con un espacio propio para alimentar sus sueños y concretar sus proyectos, pero eran felices. Y lo eran, porque tuvieron la dicha de tener maestros buenos. Sí, buenos en los sentimientos y buenos en su riqueza intelectual. Agustín del Rosario estaba entre esos maestros buenos.

Puntual como ninguno, “el profesor Del Rosario”, como lo conocieron tantas generaciones de estudiantes y periodistas, nos enseñó no solo con su saber, sino también con su proceder. Durante una de las tantas cátedras que nos dictó, recordamos una en especial: “Jóvenes... hay tres maneras de conocer a la gente; por lo que se dice de ellos, por lo que ellos dicen de sí mismos y por lo que uno ha experimentado con ellos”.

 

Con esta lección comprendimos que, a pesar de lo que muchos pudieron pensar, Agustín del Rosario no tenía prejuicios, sino convicciones y fue lo mejor que nos transmitió.

Tras su deceso, esta semana, las anécdotas corrieron por doquier. La mayoría de sus alumnos recuerda lo celoso que fue con respecto a los horarios. Una vez entraba al salón, quien estaba afuera se perdía la clase.

Hoy, el puñado de jóvenes que lo conocimos hace poco más de 20 años -la mayoría en posiciones importantes y destacadas en los medios- lamentamos su desaparición, pero agradecemos la bendición de haber sido sus discípulos y que nos enseñara que no se debe llegar tarde, porque se nos pueden cerrar muchas puertas.

 

Debate sobre Parque CentralEs un tema donde el Gobierno, las fuerzas sociales, políticas y de la sociedad civil, se deberían poner de acuerdo para darle al parque su mayor uso colectivo posible. Sería una buena razón para que el Gobierno construya acuerdos basados en el consenso social y deje a un lado la permanente confrontación. Rafael Mezquita

Interesante la idea de tener un parque central donde la familia panameña pueda relajarse los fines de semana, respirar aire puro, contemplar la naturaleza, aprender a cuidar el medioambiente y todo eso. Sin embargo, temo que el parque se convierta en: un lugar donde se acuda a ensuciar y botar basura luego de un día de campo, corretear y maltratar a los animales salvajes, guarida de malhechores que no faltan hoy  día o quién sabe qué. Tal vez podría ser un gran museo forestal, pero con vigilancia efectiva a las personas y animales para que siga virgen. Sino, a correr en la Cinta o el Costway. Dennis Smith

Me siento agradecido con el Dr. Jaén por haber encontrado el Parque Metropolitano, creado originalmente para beneficio de toda la población de la ciudad. El descubrimiento de lo que podría ser nuestro parque central es un acto de elevado valor cívico y civilizador, en momentos en que las autoridades metropolitanas han abandonado la ciudad a la rapacidad de especuladores privados y a la perversidad de servidores públicos disfuncionales. Hay que iniciar un movimiento nacional para el rescate de las áreas de uso público, como parte de los derechos humanos de los habitantes de la República. Flavio VelásquezSin duda este señor debe tener serios problemas de inferioridad, si sigue así pronto dirá que él viajó con Cristóbal Colón al descubrir América, o que diseñó el Canal de Panamá. Hablar sin sentido es signo de ser un instrumento de sectores políticos y económicos que se validan de un PHD en revolvedor de chicheme, perdón de geógrafo, queriendo dar cátedra de ecologista o naturalista, hablando de física de gases sin argumentos probados, ahora en diciembre cuando culmine el estudio de la Universidad de Panamá le respondemos eso de "pulmón de la ciudad". Enrique, ralphhenriquez@hotmail.com


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América