LA patada de Javier Aguirre, condenable y despreciable, reflejó y sintetizó la situación actual del fútbol mexicano: crisis, soberbia y desesperación.
”El Vasco” -tras vagar por algunos años por Europa- regresó a México y, al parecer, le cuesta asimilar la dura realidad: un fútbol estancado, con tendencia a la decadencia.
No. No nos equivoquemos. Hay quienes pretenden disfrazar la agresión de “El Vasco” hacia “El Patón” Phillips con el manto de la suavidad, del mero “error mental”.
De seguro, ante un rival de mayor prestigio, a “El Vasco” ni siquiera le hubiese pasado por la mente ejecutar semejante estupidez (la más bochornosa de su carrera como técnico) que atenta contra todo principio moral y ético dentro del fútbol y el deporte en general.
Una suspensión de tres partidos para Aguirre me parece muy poco. Más cuando tiene antecedentes de conductas pendecieras. Y si hubiese sido Stempel el de la mala acción, ¿qué hubiese ocurrido?
EN cuanto al partido de hoy, Panamá deberá invitar a jugar a Nicaragua. Hacerla salir, tomar confianza.
El conjunto pinolero suele plantarse muy bien, ha aprendido a cerrar espacios, a jugar con orden.
Los “nicas” no han sido goleados, precisamente, por ello: por el trabajo táctico que han venido desplegando. Ahora, a ganar. No hay otra.