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Punto final del cuerpo


“Quién sabe si la muerte, más que una implosion es una impresión” Umberto Eco

Para la siguiente entrevista le saqué una larga punta a mi lápiz Mongol No. 2

Fue en los tiempos que andaba por ahí, “como arriera sin pestaña” (¿quién sería esa imaginativa mujer que inventaba estos dichos?). Periodista sin trabajo, recorría las calles de la memoria en busca de entrevistas fantásticas. Quería imprimir la voz de los espíritus desconocidos, los que pasan por la vida sin que los medios los tomen en cuenta. Tal vez porque no representan los fines de los medios sino los medios de los fines. Levantaré en mi columna sus frentes expertas de hojas recicladas. Será como si me pusiera a cosechar personajes indefensos que vagan por el aire...pero, la verdad, nada de indefensos que son.

 

Aquí está Dante Rodríguez , el sepulturero.

Entre lápidas, ángeles llorones, árboles tristísimos, brisa de invierno y escuchando la campana que suena un paletero a lo lejos, nos paramos a conversar. Me confiesa que cuando niño quería ser afilador de cuchillos para pasear en bicicleta por toda la ciudad tocando la ocarina, o cómo diablos se llame esa flautita de los afiladores. Si terminó enterrando muertos no importa, después de todo es una profesión como cualquier otra. No hay flauta, pero hay rezos y llantos que parecen flautas.

Cuando me le presenté me dijo:

 

—Yo lo conozco. ¿Quién no viene por mis predios? ¿Escritor? Usted usa toda clase de puntuación, yo sólo sé poner el punto final de un cuerpo.

—¿Cómo lo hace?

—Con esta pala. No tiene idea la tierra que ha removido.

 

—¿Y cuando lo remuevan a usted?

—¿Enterrarme, a mí? No, conmigo no abrirán huecos en la tierra. Incineración, amigo, se la recomiendo. Saldré por una chimenea a confundirme con el tiempo.

—¿Por qué no quiere ser enterrado?

 

—Porque ya la tierra no puede con tanto muerto.

—¿Es usted supersticioso?

—¿Yo?, ¿supersticioso yo que abro y cierro la última verdad? Aunque, espere, tal vez sí... El fuego fatuo me invita a pensar que el alma se convierte en luz para escapar del sepulcro.

—Energía pura, yo también creo eso. Por otro lado, parece que usted se divierte con la muerte.

—Mire usted, aunque la muerte me alimenta, no veo el día en que la jubilación me permita enterrar esta pala bien hondo.


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676514
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América