Prueba, ensayo y muchos errores; el desenlace final de una nueva y triste historia para la selección mayor y todo el fútbol panameño. Ante los ticos todo resultó fatal de inicio a fin. Sin el equilibrio necesario u obligado en todas sus líneas, donde como era de esperar la retaguardia fue la más débil, desdibujada y sin ideas.
Lo ocurrido en el debut "canalero" en esta Copa de Naciones, sencillamente, fue el reflejo de toda la etapa de preparación en la que las fallas colectivas fueron evidentes, con vacíos muy profundos en lo táctico, técnico e individual. Los "Stempelboys" sucumbieron ante el mejor oficio, dinámica y efectividad del contrario; muy superior en todo a los panameños.
Lamentarse ahora estaría de más, luego de esta derrota que realmente no nos toma por sorpresa, pero sí nos advierte de lo complicado que seguirá siendo este torneo, cuando aún nos queda enfrentar a Guatemala. Y por supuesto a la espera de recomponer lo peor de nuestro equipo: la defensa. Ahora con el regreso de Machado y Rivera, que tratarán de darle al fondo nacional mucha más seguridad, coordinación y disciplina táctica.
Este inicio no pudo ser peor; nos golearon, a pesar de que los nuestros llegaron y no pudieron definir ninguna de las tantas aproximaciones. Sobre todo las del debutante Mosquera, que lució impreciso en las que tuvo en el primer tiempo. Otra de las líneas que quedaron en deuda y enormemente, ante la nula efectividad de todos sus delanteros, porque todos llegaron a jugar: Rodríguez, Torres, Mosquera, Zapata, Aguilar y Phillips, y ninguno funcionó.
Se arrancó muy mal la era Stempel.