El presidente de Rusia, Vladímir Putin, exigió ayer responsabilidades por las inundaciones que han asolado la república siberiana de Yakutia, amenazada ahora por la marea negra de las instalaciones petrolíferas dañadas por las riadas.
Unas 90 refinerías y suministradoras de crudo sufrieron daños por la crecida del río Lena, con más de 200 toneladas de combustible vertidos al cauce en una mancha negra que avanza por las aguas ya más tranquilas del gigante siberiano.
El ministerio de Medio Ambiente de Yakutia señaló que, tras la riada, ahora "empieza una catástrofe ecológica", pues el petróleo sigue fluyendo y amenaza con envenenar el agua potable de esta zona de Siberia oriental.
Putin llegó ayer a Yakutia para evaluar las pérdidas y depurar las responsabilidades de una catástrofe vaticinada y contra la que no se tomaron las medidas preventivas necesarias, según sus propias palabras.
Con el ceño adusto y vestido de negro, al igual que hiciera al visitar el escenario del hundimiento del submarino nuclear "Kursk" o en sus viajes a la Chechenia en guerra, el Presidente paseó por algunas zonas que el agua va descubriendo en la arrasada ciudad de Lensk.
Esta localidad de 27,000 habitantes quedó cubierta por el desbordamiento del Lena, arteria vital de Yakutia que la semana pasada rebasó sus riberas como nunca lo había hecho en un siglo, obstruido por inmensos glaciares de hielo.
Putin desvió en Lensk sobre las autoridades locales las críticas por no prever un peligro que se vislumbraba después de que ya diera muestras de su poder en años recientes el deshielo primaveral en Siberia.
Los estragos en Lensk fueron tales que el ministro para Situaciones de Emergencia, Serguéi Shoigu, declaró que la ciudad no sería reconstruida, sino trasladada a un lugar más seguro, cuestión que desechó Putin, en una velada crítica también a ese departamento.
"Atlántida made in Siberia", publica el semanario "Obshaya Gazeta" para resaltar la devastación en Lensk, comparada por Shoigu con "un terremoto".
La "marea del Lena" amenazó incluso a Yakutsk, la capital de Yakutia, de 200,000 habitantes, que sólo ayer pudo respirar aliviada cuando las aguas empezaron a alejarse de los diques de contención tras el bombardeo y fragmentación del hielo que obstruía el río.
"En primer lugar quiero saber qué se hizo y qué no se hizo para evitar la tragedia, y si no se hizo, por qué", dijo Putin en el epicentro de la tragedia del Lena, que causó cinco muertos y dos desaparecidos.
El Presidente subrayó que entre las causas del desastre "se encuentran no sólo la fuerza desatada de los elementos".
El Presidente señaló que hay al menos 42,700 damnificados, con más de 10,000 casas destruidas y 70 poblaciones anegadas.