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¿Qué estará en juego en los comicios mexicano?


"Cambio". Los tres principales candidatos presidenciales repiten la palabra como una letanía, incluso el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la agrupación política que ha conservado el poder en México durante 71 años.
Pero al acercarse las elecciones del 2 de julio resulta incierto el tipo de cambio que cada candidato traería consigo.
Si un candidato de la oposición gana, el cambio más obvio será el fin del régimen del PRI, que se ha mantenido en la presidencia desde que fue creado en 1929.
Pero, cuando se trata de asuntos específicos como la economía, los rebeldes del estado de Chiapas o la lucha contra el narcotráfico, ¿cúal será la diferencia según quién tome posesión de la presidencia el 1 diciembre?
Muchos analistas creen que la diferencia será poca. Por otro lado, Francisco Labastida, del PRI, y Vicente Fox, del centro-derechista Partido Acción Nacional, van parejos.Y muchos analistas creen que no hay tantas rogramas políticos, realmente no están tan separados en el terreno económico", señaló John Bailey, profesor de administración pública de la Universidad de Georgetown.
Labastida acusa a Fox de planear la privatización de la empresa petrolera estatal PEMEX, pero Fox lo niega voz en cuello.Olson hace notar, sin embargo, que ambos podrían tratar de atraer la inversión privada a sectores secundarios de la industria petrolera.
"Probablemente habrá cambios más significativos y traumáticos en asuntos democráticos y administrativos, y quizás cambios menores en cuestiones económicas, pero es probable que el estado de cosas permanezca más o menos como está", dijo Eric Olson, representante en México de la Oficina para Latinoamérica en Washington, un grupo independiente de defensa e investigación.
De los tres principales candidatos que compiten en las elecciones, uno de ellos es el que podría ofrecer una propuesta económica bastante diferente: Cuauhtémoc Cárdenas, del Partido de la Revolución Democrática, de centro-izquierda.
Este candidato ha propuesto la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), una mayor inversión en el monopolio petrolero estatal, PEMEX, y el incremento de subsidios para agricultores y prestadores de servicios locales.
Sin embargo, Cárdenas, que se postuló a la presidencia en 1988 y 1994, sin éxito, va rezagado, en tercer lugar y a gran distancia de los otros dos contendientes, según las encuestas de opinión.
"Si Vicente Fox fuese elegido, no empezaría de inmediato a poner de cabeza el modelo económico " señala Delal Baer, especialista con sede en México del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington."No revocaría el TLC, probablemente continuaría con las privatizaciones, y lo mismo haría Labastida".
Un tema de importancia en la campaña de Fox ha sido la eliminación de la crónica corrupción gubernamental, que en su opinión es resultado de la permanencia ininterrumpida del PRI en el poder.
Labastida, que se autodenominó el representante de un "nuevo" PRI, más limpio y moderno, también ofreció una propuesta detallada por escrito acerca de cómo planea acabar con la corrupción.
Ambos han ofrecido asimismo la profesionalización de la policía y el pago de mejores salarios, que ayuden a aislar a esta fuerza de las tentaciones de la corrupción.
"Yo creo que todos están de acuerdo en que los tres principales partidos, de que existe una necesidad de reforma absoluta en la administración y en la forma en que el gobierno ataca la corrupción", dijo Olson.
La diferencia, dice el columnista de diarios y comentarista de televisión Sergio Sarmiento, es que Fox no proviene de la tradición establecida del PRI. "El no tiene que pagar favores a nadie.Y esto podría permitir una reforma más significativa de la estructura estatal", dijo.
De hecho Fox propuso una importante reforma: la descentralización del poder, el cambio en el poder de la toma de decisiones y del control del ingreso en los estados de la Federación.
"Una de las razones por las cuales el gobierno federal ha sido tan poderoso es que tiene enormes poderes fiscales y además puede destinar los fondos que el gobierno obtiene como ingreso", dijo Sarmiento."Si Fox destruye ese sistema, claramente establecerá el fundamento de un nuevo pacto federal".
Labastida dijo que reinventaría las fórmulas por las cuales los estados reciben fondosmenos a la sobrepoblada capital.
Y en cuanto al narcotráfico, "estoy casi seguro de que ya sea Fox, o Labastida, quien resulte electo tomará medidas muy duras con los traficantes", dijo Baer.
Sarmiento cree que ninguno de los candidatos logrará gran cosa. "Aquí se lucha contra un mercado que genera un flujo de drogas de Latonoamérica a Estados Unidos, y los factores fundamentales del mercado no van a cambiar sólo porque haya un nuevo presidente", dijo.
En Chiapas, donde el PRI tiene más intereses creados, Fox podría quizás dar mayor flexibilidad a las negociaciones para el logro de una solución.Pero los rebeldes zapatistas, que se levantaron brevemente en 1994 para lograr más derechos para la comunidad indígena, probablemente no convendrán en el tipo de acuerdo que podría ofrecer el gobierno, cualquiera de los dos que fuera.
"Lo que desean es una reolución que destruya el actual sistema capitalista de México.Y es muy poco probable que Fox les diga: "Bueno, vayan a tomar la presidencia y vean qué pueden hacer", dijo Sarmiento.
Cualesquiera que sean las promesas que Fox y Labastida decidan hacer, ambos enfrentarían una sustancial oposición del congreso, señalan los analistas.El partido de Fox ciertamente no cuenta con la mayoría en el Congreso, y Labastida no tendría muchas más oportunidades.Los legisladores han luchado para afirmar su independencia del poder ejecutivo.
E incluso si uno u otro candidato llegaran al poder con las mejores intenciones de cumplir con sus promesas, la experiencia de Ernesto Zedillo del PRI en la presidencia y la obtenida por el Partido de la Revolución Democrática en el gobierno e la ciudad de México "comprueban que por más voluntad de cambio que haya, la realidad es muy terca", dijo Soledad Loaeza, investigadora del Colegio de México y experta del Partido Acción Nacional.
Los cambios inmediatos son poco probables, sea quien fuere el candidato que llegue a la presidencia, pero podría "haber un cambio dramático en la estructura política", dijo el analista político Antonio Crespo.
"Un cambio así automáticamente estimularía otros mecanismos", dijo Crespo. "La ventaja sería que, con una estructura política que nos permitiera confrontar estos problemas en forma civilizada y justa, el país avanzaría...poco a poco para confrontar los problemas económicos y sociales", agregó


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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