Quiero agradecerle a la Junta Directiva de APEDE por el reconocimiento que se me hace por mis servicios a ésta institución por más de cuarenta años al conferirme la medalla Pedro Boyd Galindo.
En honor a la verdad, mi participación en APEDE responde a mi creencia en sus principios y objetivos los cuales están en armonía con mi convicción de que los ejecutivos de empresa, aparte de crear riqueza pública y familiar, deben tener la responsabilidad social de hacer de Panamá un mejor país, en lo económico, político y social.
APEDE ha pasado por grandes percances y vicisitudes. Durante la década de los 70, se dio el exilio de compañeros y amigos por el hecho de defender los principios democráticos, y luego, el cierre violento de nuestras instalaciones.
Los principios y objetivos de nuestra asociación definen muy claramente en su decálogo, el rol que deben jugar los asociados en el acontecer nacional. A mi juicio, en el Panamá de hoy donde las circunstancias son distintas a las de décadas pasadas, los ejecutivos de empresas deben continuar con mayor ahínco y energía, debemos:
1. Exaltar los valores ciudadanos y el desarrollo ético de las empresas.
2. Promover el mejoramiento de la educación como factor fundamental del progreso del país.
3. Ser vigilantes de la cosa pública y la eficaz administración del estado.
4. Siempre tener como práctica los genuinos valores de la democracia y promoviendo su perfeccionamiento.
5. Ser protagonistas activos en la solución de los grandes problemas socioeconómicos del país.
"La ciudadanía está hastiada de tanta ignominia, mediocridad e ineptitud de las prácticas políticas que le han ofrecido a través de los años. Nos merecemos un mejor país, sobre todo decente y ético. La historia, nos revela en forma reiterada, que al perderse la fe y confianza en las instituciones, los pueblos optan por soluciones que resultan peores que los males que desean corregir".
Todas las actuaciones de APEDE deben estar siempre alejadas de la política partidista, ya que las mismas deben estar dirigidas al mejoramiento integral del país. Para nadie es ningún secreto que la mayoría de las instituciones del estado están deterioradas en su funcionamiento hasta el punto que algunas han colapsado y otras están a punto de hacerlo.
Es contradictorio que en Panamá se esté promoviendo un desarrollo urbanístico y de turismo cuando el estado panameño no ofrece la seguridad jurídica adecuada por la corrupción imperante en el poder judicial y en los servicios públicos, así vemos: el deficiente sistema de recolección de basura, la ineficaz red vial, de alcantarillados, tratamiento de aguas negras y otros servicios vitales, indispensables para el desarrollo urbanístico de la magnitud que experimentamos en la ciudad. Quisiera que esta euforia urbanística que vivimos, no se convierta en un nuevo "Escándalo de Panamá" , similar al acontecido por el fracaso del Canal Francés a finales del siglo XIX.
Nuestra asociación debe liderizar una cruzada nacional para profesionalizar y adecentar las entidades del estado panameño en general. Nuestra democracia solo podrá sustentarse, en la medida que se restablezca la credibilidad perdida en nuestras instituciones. La ciudadanía está hastiada de tanta ignominia, mediocridad e ineptitud de las prácticas políticas que le han ofrecido a través de los años. Nos merecemos un mejor país, sobre todo decente y ético.
La historia, nos revela en forma reiterada, que al perderse la fe y confianza en las instituciones, los pueblos optan por soluciones que resultan peores que los males que desean corregir.
"..debemos adecuar nuestra democracia a esta nueva era, haciendo los cambios necesarios en las instituciones del estado para que corrijan los muchos fallos e injusticias que las rodean. Los partidos políticos deben estar al servicio público y no para el beneficio personal de sus miembros".
Podemos mencionar como ejemplo, lo que acontece en la hermana República de Venezuela, en que su presidente se acaba de declarar comunista, partidario de las ideas de Lenin, Stalin y Castro, y la creación de una República socialista que de seguro acarreará funestas consecuencias que todos conocemos y que los venezolanos siempre lamentarán.
En Venezuela como en la Cuba de hace 50 años se deterioraron las instituciones públicas debido a la corrupción rampante y otros factores que dieron al traste con el sistema democrático y de las libertades ciudadanas.
Hoy, como en el pasado cercano, observamos a muchos supuestos dirigentes sindicales atacar el sistema de libre empresa, so pretexto de dar al traste con el neoliberalismo y la economía de mercado, por considerarlas nocivas al desarrollo de nuestros pueblos. Debemos estar conscientes que vivimos en el siglo del conocimiento, lo que era vigente ayer, hoy no lo es. Es por eso que debemos adecuar nuestra democracia a esta nueva era, haciendo los cambios necesarios en las instituciones del estado para que corrijan los muchos fallos e injusticias que las rodean. Los partidos políticos deben estar al servicio público y no para el beneficio personal de sus miembros.
Compañeros ejecutivos, amigos todos, podemos puntualizar mucho más de los males que aquejan nuestra sociedad; sin embargo, estoy convencido que con el concurso decidido de todos los que creemos en la vigencia del régimen de libre empresa, que se sustenta en la libertad ciudadana y en el libre juego de las ideas, con instituciones que tengan credibilidad ciudadana, podemos contrarrestar con éxito estos nuevos cantos de sirena de dirigentes que viven un pasado que ya fracasó. Solo así, podremos conducir a nuestro país al primer mundo que todos anhelamos.
Termino con un pensamiento de Simón Bolívar:
"Quizás el grito de un ciudadano pueda advertir la presencia de un bien encubierto o desconocido".
Nota del Editor: El pasado 23 de enero la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE) otorgó la medalla Pedro Boy Galindo a Don Roberto Motta Alvarado, quien en agradecimiento pronuncio las palabras que reproducimos a continuación.
Que la euforia urbanística no se convierta en nuevo "Escándalo de Panamá"
Es contradictorio que en Panamá se esté promoviendo un desarrollo urbanístico y de turismo cuando el estado panameño no ofrece la seguridad jurídica adecuada por la corrupción imperante en el poder judicial y en los servicios públicos, así vemos: el deficiente sistema de recolección de basura, la ineficaz red vial, de alcantarillados, tratamiento de aguas negras y otros servicios vitales…