Era una noche nublada, donde el llanto se apoderó de muchos.. Panamá quedaba eliminada, por octava vez, de un mundial de mayores, específicamente del de Alemania 2006.
Aquel 3 de septiembre del año 2005, recuerdo que un periodista le preguntó a José "Cheché" Hernández, luego del 3-1 ante Costa Rica por el hexagonal final de la CONCACAF: ¿Qué viene para usted después de este partido? Con ironía "Cheché" contestó: "Voy a dormir ahora".
Dos años después, tras la participación de Panamá en la Copa Oro 2007, tengo varias interrogantes para el ahora técnico de Panamá, Alexandre Guimaraes.
¿Qué viene para Panamá en cuanto al trabajo de la selección mayor? ¿Se mantendrá en el país trabajando? ¿Se irá unos días de vacaciones a Costa Rica? ¿Aguantará el peso de dirigir en un país como Panamá? No quiero ironías.
Guimaraes mostró en la Copa Oro que puede ser Romeo, pero también Espartaco, aunque es más espartano, porque prefiere la batalla, el juego rudo, la fuerza, que a la lírica o el talento.
Por lo visto en el torneo, "Guima" tiene mucho que trabajar en Panamá. La selección recibió en la copa cinco goles de pelota parada y sólo dos en movimiento. Tampoco tenemos porteros de garantía. Lo rescatable, aunque criticable, fueron los movimientos tácticos que mostró en cada partido.