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Queremos un nombre


Aunque muchos pensaban que la salida del Secretario de Carreras sería la solución a la crisis que se incubó en esos predios por más de 2 años, todo parece indicar que el problema que enfrenta la administración es encontrarle un reemplazo. Y no es que el saliente sea indispensable, ya su paso por allí significó uno de los grandes retrocesos que ha tenido la hípica.

Ya hemos señalado que esa posición es medular, es la columna que sirve de basamento a la actividad, y allí no hay lugar para improvisaciones, a menos que se tengan segundas intenciones.

El Reglamento de Carreras es claro, en cuanto a las responsabilidades que debe cumplir el Secretario de Carreras. Por ninguna parte contempla un grupo colegiado y mucho menos de un cuerpo bicéfalo. En otras palabras, aunque no estén conformes con los candidatos disponibles o convenientes, ignorar el Reglamento -aunque sea de manera transitoria-, no es una opción.

 

A nadie escapa que ser Secretario de Carreras permite tener una suerte de influencia en decisiones, muchas veces capitales, que pueden favorecer o no los intereses del espectáculo y aunque corresponde a la administración del hipódromo hacer el nombramiento, no estaría de más escuchar lo que tienen que decir quienes representan a los dueños de caballos en las dos asociaciones existentes.

Hacer lo contrario sería arriesgarse a caer en el mismo estadio en el que nos encontramos.

Ahora, no vengan con excusas para demorar el nombramiento porque desde hace rato se sabía que iba a darse este desenlace. Así que queremos un nombre de una vez, antes de que la suspicacia nos invada.

 

fecha edicion
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650807
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América