Está sucediendo en Argentina, Venezuela, Nicaragua, Brasil, Colombia, México y, a veces, en Panamá. Los Gobiernos tienen miedo. Y le tienen miedo a la verdad. Ya no hay distinción entre si son de derecha o izquierda.
Ejemplos sobran. En Argentina, el Gobierno quiere tomar el control del papel prensa y con ello ejercer cierto nivel de presión sobre Clarín y La Nación, dos de los diarios más importantes de ese país. En Venezuela, la historia es hartamente conocida. Varios medios han sido cerrados o tomados por el brazo del presidente Chávez y sus adláteres; Nicaragua, en donde se persigue judicialmente a poetas y opositores, vive una caricatura de democracia; Brasil, con todo y su prosperidad económica, tiene un Presidente que ha cuestionado en repetidas oportunidades a los medios y, así sucesivamente.Esta misma semana en Colombia, el fiscal general, Guillermo Mendoza, dijo que las amenazas a periodistas son frecuentes.
En México, el dedo que aprieta el gatillo para amedrentar procede del crimen organizado, pero es igual de difícil ejercer el periodismo.
En Panamá hay libertad de expresión, debemos reconocerlo; pero la libertad de información se ve constantemente sesgada debido a que todavía no hay conciencia de que el Estado somos todos y el Gobierno es solo un administrador al cual contratamos por 5 años.
Hemos citado ejemplos de países cercanos, pero si extendemos el análisis a otra áreas del mundo, nos encontraríamos con un panorama poco alentador para el ejercicio del periodismo, no obstante, aún nos alienta el hecho de que, a pesar de todo, los poderosos tienen más miedo que nosotros.