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Quien a hierro mata...

Aquellos que echan leña al fuego deberían saber que llegado un punto, los incendios ya no se apagan hasta que no hay nada más que quemar. No digo yo que la política no sea un negocio sucio, que lo es, y el que se mete en ella tiene que saber que le van a llover palos y escupitajos...


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, actriz y escritora) / Antropóloga, actriz y escritor

Vamos a ver, señores, con la cantidad de gente que hay en este país a la que no se le cae la palabra de Dios de la boca ya podríamos acordarnos un poquito más de algunas de las cosas inteligentes que aquel dijo, ¿no creen? Porque cada vez veo peor la situación, y miren ustedes que yo siempre he dicho que en éste país no pasa nada, que la sangre la tienen de horchata y que mucho ruido y pocas nueces. Pero tampoco así, porque tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y me da a mí en la nariz que eso es lo que va a acabar ocurriendo en éste cachito de tierra.

Nos estamos pasando tres pueblos con la crispación. Aquellos que echan leña al fuego deberían saber que llegado un punto, los incendios ya no se apagan hasta que no hay nada más que quemar. Y el incendio que están atizando va a terminar siendo un tsunami de llamas que va a hacer chicharroncitos con ellos también.

Vamos a ver si nos calmamos todos, ¿les parece? Gobierno y oposición, los candidatos que tienen chance de chequear, y aquellos que van a llegar detrás de la ambulancia. Miren a ver si vamos tranquilizándonos, porque esto ya se está poniendo de color de hormiga.

No digo yo que la política no sea un negocio sucio, que lo es, y el que se mete en ella tiene que saber que le van a llover palos y escupitajos, a él y a los suyos. Que ya he dicho que los que se tiran al ruedo tienen que tener piel de cocodrilo y cola de amianto. Pero las cosas tampoco son así, y si empiezan a llover balas, al final alguna hará diana donde no queramos, y nos echaremos todos las manos a la cabeza.

Por ahora todo está bajo control. Tenemos una democracia firme y un país pujante. ¿Con defectos? ¡Coño, como en todos los sitios! A ver, si los listos agoreros me señalan un solo país en el mundo donde no tengan sus trapos sucios debajo de la alfombra. Pero vamos bien. ¿Qué las cosas pueden mejorar? Desde luego que pueden. En múltiples aspectos. Pero podemos darnos con un canto en los dientes cuando vemos lo que se ha conseguido en tan corto periodo democrático.

Lo que sería imperdonable es que echáramos todos esos logros por la borda, en un intento miope y obtuso de negar realidades y enconar odios. Los que la hacen, que la paguen, pero legalmente, con pruebas, con juicio y abogados, y sentencias. Y eso de la ley del talión a ver si vamos dejándolo en el olvido, porque si empezamos con los ajustes de cuentas, volvemos a la época obscura en la que nunca sabias quien te iba a clavar una cachicuerna por la espalda.

Que ya lo dijo el galileo hace siglos, el que a hierro mata, a hierro muere. Pero aún es más inteligente lo que dice mi madre montones de veces, ‘otro detrás vendrá que bueno me hará’. Miren a ver si desean tanto cambiar de aires, que el nuevo aire que viene es un huracán que acaba con todo a balazos, a sangre y dolor. Y luego no nos va a quedar más remedio que volver a empezar. Ojalá no haya ningún listo que quiera pescar en rio revuelto, porque la ganancia en este momento será grande. Se la estamos poniendo a huevo.

Seamos más listos que eso. Respiremos hondo y entendamos que nada merece la pena. Y mucho menos la política.


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901479
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América