Es triste ver cómo se acaba con los sueños de un atleta en pleno crecimiento.
También es triste ver cómo se habla de los deportistas como propiedad privada; pero lo más triste de todo es saber que se les están cortando las alas a muchos chicos que tal vez hoy no tienen el nivel para competir, pero que mañana podrían dejar el nombre de Panamá en alto. Muchos son los factores que influyen en la decisión errada de un directivo deportivo; entre estas se encuentran los problemas con padres de familia, algo que en el atletismo les ha costado mucho a los deportistas: una beca, una oportunidad de competir, etc... Lo que sigue siendo penoso es que los jóvenes panameños cada día están perdiendo más el interés en el deporte porque no le ven sentido practicar algo que a duras penas va a ser reconocido ni tan siquiera respetado.