A pesar de ser un país pequeño en tamaño y con una modesta población de habitantes, Panamá tiene un buen porcentaje de peloteros panameños que han llegado a las Grandes Ligas.
Esa cifra es de 39 jugadores y empezó a tomarse en cuenta desde el año de 1955, cuando subieron a las Mayores Humberto Robinson y Héctor López; el primero con Milwaukee y el segundo con Kansas City.
El camino para llegar la Gran Carpa, durante esos años, era bien difícil sobre todo porque la discriminación racial estaba bien acentuada en muchas ciudades de Estados Unidos.
Por tal razón peloteros de esa época, los cuales hoy día son técnicos nacionales, afirman que en la actualidad resulta un poco más fácil, es decir que hay menos tropiezos para ir ascendiendo poco a poco, en comparación con aquellos años.
En esos años, aparte de lo mal visto que era un jugador latino por las calles de cualquier ciudad, también había que producir el doble, de lo que realizaba un pelotero local.
Sin embargo, con el transcurrir de los años muchas ataduras se han soltado y la posibilidad de ascender a las mayores se ha incrementado al punto que nuestro país ha producido 39 jugadores de Grandes Ligas, que en comparación con países como Venezuela, México, entre otros, con una población que triplica a la de Panamá, se tiene un buen porcentaje.
El último panameño que llegó a la "Gran Carpa" fue el capitalino José Macías con la organización de los Tigres de Detroit.
Ahora la pregunta que encaja en esta oportunidad es ¿quién será el pelotero panameño número 40 en las Grandes Ligas?.
Esta temporada la oportunidad la tendrán dos jugadores de la ciudad capital, uno de ellos es Julio Zuleta con los Cachorros de Chicago y el otro Roy Padilla con los Indios de Cleveland.
Zuleta está entre los principales prospectos de la franquicia de Chicago y su trayectoria en las ligas menores es una de las mejores, sobre todo por su poder en el bateo.
Padilla, quien se desempeña como lanzador, estará en el campo de entrenamiento de la tribu, en calidad de invitado y es calificado como un jugador "sospechoso", en otras palabras que puede sorprender y ganarse su puesto en el equipo grande.
Aunque para muchos las posibilidades de Padilla son difíciles, un ejemplo de sorpresa lo dio Iván Murrel en 1963. Jugando en Panamá fue firmado y ese mismo año fue protegido por su organización y subió a las Grandes Ligas.
Eso fue con Houston el 28 de septiembre de 1963. El panameño de más rápido ascenso y el más joven; 18 años y cuatro meses.
Los dos primeros: Héctor López y Humberto Robinson fueron los dos primeros en llegar, ambos colonenses y representaron a su provincia en los torneos nacionales de béisbol mayor.
Robinson, lanzador, ascendió a las mayores el 20 de abril de 1955 y en su primer año, lanzó en 13 juegos para registrar marca de 3-1, efectividad de 3.08. Trabajó en 38.0 episodios.
Lopéz subió semanas después, específicamente el 12 mayo y en su primera temporada bateó para .290 producto de 140 hits en 483 turnos, Además dio 15 jonrones y produjo 68 carreras.
Sin duda alguna el jugador panameño con más éxito ha sido Rod Carew, hoy día en el Salón de la Fama. Carew ascendió en el 11 de abril de 1967, siendo el Novato del Año en esa campaña.
En esa temporada su promedio fue de .292, tras dar 150 imparables en 514 turnos al bate. Ruthford "Chico" Salmon, quien debutó el 28 de junio de 1964, con Cleveland, tiene el promedio más alto para un novato panameño, el cual es de .307, luego de dar 87 hits en 283 presentaciones a la caja de batear.
Otro de los panameños que ha tenido un buen primer año en las mayores fue Carlos Lee, quien jugó por primera vez el 7 de mayo de 1999, y en su primer turno dio un cuadrangular.
Además Lee superó la mejor marca para un panameño novato en cuadrangulares con 16, la anterior era de López con 15.
Asimismo la de carreras empujadas con 84, López era el poseedor del registro con 68. Lo que no pudo superar el coclesano fue el registro de más hits, que era de 150 en poder de Carew, cuando dio 144 y la marca de promedio más alto de Salmon con .307. Lee bateó para .293.