El joven vicepresidente de Bolivia, Jorge Quiroga, que asumirá el mando de la nación de manos del presidente Hugo Banzer -quien anunció su decisión de dimitir aquejado por una enfermedad terminal-, esboza ya un gabinete "predominantemente técnico" para encarar un año de gestión que comenzará el 6 de agosto bajo la impronta de la crisis económica.
A sus 41 años, ingeniero y maestro en administración de empresas formado en Estados Unidos, Quiroga, que juramentará como presidente número 62 de Bolivia, sexto desde la restauracioón de la democracia en 1982, enfrenta la necesidad de formular una nueva estructura gubernamental, en el afán de desbaratar el entorno del presidente dimitente.
Poco menos que obligado a emerger el país en medio de la crisis, también política y social, y apuntalado por la oposición, Quiroga ha recibido el respaldo del influyente empresariado boliviano que el miércoles le exigió renunciar a Banzer, derrotado por un cáncer de pulmón con metástasis hepática a un año de concluir su mandato.
El apoyo de los capitalistas, que apenas conocida la decisión de Banzer pidieron "ampliar la demanda agregada", está condicionado a la reactivación de la alicaída economía nacional en el más breve plazo.
Para lo cual, Quiroga tomará decisiones "en puestos claves" del Ejecutivo, aún en manos de la socialdemocracia del exmandatario Jaime Paz (1989-93), principal aliado de Banzer.
De hecho los ministros de Desarrollo Económico, Carlos Saavedra y de Comercio Exterior, Claudio Mansilla, han puesto ya sus cargos a disposición del próximo mandatario, según versiones de la prensa sabatina.
En su gabinete insertará gente representantiva de sectores empresariales con la condición de establecer una fuerza real a los procesos de reactivación, según comentaristas locales.