Un hermético Real Madrid, en el que no hablan José Mourinho ni los jugadores tras la polémica arbitral de El Madrigal, está obligado a cerrar su bache de dos empates consecutivos ante una Real Sociedad que no quiere pagar los platos rotos con la que sería su tercera derrota seguida.
La distancia con el Barcelona se ha recortado de diez a seis puntos. El bajón que anunció José Mourinho hace meses ha llegado cuando el Real Madrid ha afrontado la exigencia de jugar varios partidos por semana, y ante la Real Sociedad debe dar un golpe en la mesa con un equipo plagado de ausencias.
La locura final de El Madrigal va a dejar numerosas bajas por sanción. Mesut Özil cumple sanción por haber sido expulsado. Lass Diarra, por llegar a ciclo de amonestaciones. Y Pepe por insultar gravemente al colegiado Paradas Romero. Mourinho y Rui Faria en la grada. Finalmente en el campo Sergio Ramos tras retirar el Comité de Competición una de sus cartulinas amarillas.
Mourinho está obligado a innovar. Debe alinear como titulares a jugadores con poco ritmo, como Rafael Varane o Raúl Albiol en el centro de la defensa. En la medular la novedad será Esteban Granero y en ataque recupera a Kaká y Gonzalo Higuaín.
El objetivo madridista no es solo ganar sino reencontrarse con el buen fútbol y la pegada que ha perdido en dos empates a uno consecutivos ante Málaga y Villarreal. Se espera que el calor de la afición del Santiago Bernabéu crezca respecto a los últimos partidos, como muestra de apoyo en un momento decisivo para el último impulso hacia el título de Liga. Mientras, la Real Sociedad tratará de evitar en el Santiago Bernabéu su tercera derrota consecutiva, puntuar y dar más emoción a la Liga.